Miércoles, 11 Octubre 2017 12:01

Los escondidos

Empecinados en demoler a sus rivales y detractores, Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, los que nunca aparecen, siguen demostrando porqué son los número uno

Quito y Lisboa. Atahualpa y Da Luz. Dos ciudades, dos estadios y dos sueños que, de verse arruinados, se convertirán en inminentes -y ansiados- fracasos.

Por un lado, Lionel Messi: un ‘pecho frío’; un ‘enano’ al que la camiseta albiceleste le queda grande; un español que de argentino solamente tiene el acta de nacimiento; un agrandado de ‘gran juego’, pero que, debe reconocerse, no sería quien es sin los jugadores que le rodean en su club y sin esas hormonas que le inyectaron desde niño; un ‘tibio’ incapaz de echarse el equipo al hombro y ganar finales, como sí lo hizo Diego; ese sí que es el más grande.

Del otro, Cristiano Ronaldo: un sobrevalorado; un egoísta; una diva; el que ganó la Eurocopa en el banquillo; el que solamente le anota a rivales de medio pelo; un jugador ‘producto del marketing’ que nunca aparece en los duelos clave; el piscinero; ese que se preocupa más por los autos último modelo o, peor aún, en depilarse las cejas y verse en el espejo que en jugar al futbol, porque a kilómetros se nota que es un homosexual de clóset.

Con Messi al mando, Argentina volvió a disfrutar el sabor de una final, tanto a nivel continental (2015 y 2016) como mundial (2014, veinticuatro años y cinco mundiales después); sin embargo, a pesar de sus descomunales habilidades y grandísimos repertorios, en cada una de ellas se quedó ‘a nada de todo’. En las noches de insomnio, Leo sigue imaginando la manera de comenzar la jugada, desatascarse de todos los rivales, asistirse y, tras sortear un par de patadas, mandar la pelota al fondo de las redes. Todo al mismo tiempo. Ya comprobó -vaya que lo hizo- que no sirve de mucho pasarla a sus compañeros. Algún día habrá de lograrlo, de eso estamos seguros.

En Portugal, antes de Cristiano, el combinado nacional sólo había disputado 3 Copas del Mundo de 17 y 3 Eurocopas de 11; después de él, los portugueses no fallan a ninguna de las citas: 4 Mundiales y 4 Eurocopas (en la última, fueron campeones). Es el máximo goleador de su país y los llevó, hasta lo humanamente posible, a conquistar el máximo logro de su historia, ante el anfitrión, y con la rodilla poco menos que destrozada.

Pero eso no vale. No es ni será suficiente para ellos, los que esperan ansiosamente el tropiezo; los que rebasan el límite de la crítica hasta llevarla al plano personal; los que, con tal de ‘tener la razón’, exhibiendo sus traumas, fobias y filias, apelan a todo, incluso al insulto, ‘demeritando’ a un par de bestias futbolísticas a quienes, irremediablemente, algún día extrañaremos.

A nivel colectivo e individual, Cristiano Ronaldo y Messi lo han ganado casi todo. A lo largo de su encomiable y salvaje carrera, en su brutal competencia, se han arrebatado títulos, reconocimientos, reflectores y, también, evidentemente, críticas sin sentido. Y lo seguirán haciendo.

Sin embargo, empecinados en demoler a sus rivales y detractores, hasta el final de su trayectoria, el portugués y el argentino, los que nunca aparecen, siguen y seguirán demostrando porqué son los número uno.

Los escondidos son otros.

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  • Reportero: @Donkbitos
Visto 59 veces Modificado por última vez en Miércoles, 11 Octubre 2017 12:05