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Jueves, 04 Enero 2018 18:01

Arranca el 2018 con tres opciones

El Arrancadero

Así finalizamos este 2017, con tres candidatos oficiales en el Arrancadero para este 2018, año de elecciones y definiciones para quien habrá de dirigir este México cada día más complejo y debemos hacer esta pregunta como sociedad y familia, ¿Por quién votar este 2018?, en ese sentido mi paradoja es: ¿debo votar por el bueno? O ¿Debo votar por el menos malo? Y es que definir rumbo hoy en la actual baraja no está fácil, porque la especulación para esta decisión se vuelve compleja y aterradora, por lo menos con los tres con nominación oficial.

Primero, yo te pregunto estás convencido de votar por quien durante 18 años nos ha tratado de vender la imagen de la esperanza y buen gobierno. Ahí me pregunto ¿puedo estar seguro que no se me van a parecer las ligas de Rene Bejarano, los moches de Carlos Imaz, Gustavo Ponce (viajero frecuente de Las Vegas), o la leche contaminada de Martí Batres; o que nos pongan 12 años en resguardo sobre los gastos del segundo piso del periférico como así lo decidió Claudia Sheimbaun. Ahora ni hablar de los permisos del Colegio Rébsamen en Tlalpan después del sismo, ahí es donde mis dudas crecen.

Con la campaña que han lanzado ¿Estaríamos mejor con ya sabes quién? Hay mucho por hacer en este país, seguir construyendo instituciones y combate frontal contra la corrupción, con estos antecedentes, me queda duda si voy a estar a la altura real de construir un país que requiere acciones decisivas y complejas que en ocasiones realizarlas tienen más un costo político que una calificación positiva en la sociedad, y como vulgarmente se dice duele más parir que ver crecer tu obra.

Segundo, la experiencia del “ciudadano-funcionario Meade”. Sin duda su paso por burocracia de los pasados gobiernos nos lleva a pensar que ha adquirido una base sólida para entender y lidiar con toda la normatividad y tramitología gubernamental lo que nos lleva a creer que no hay duda de su capacidad y su talento en la administración pública.

La duda asiste en cómo podrá sacudirse a una clase política tan longeva y mañosa, con un sinfín de experiencias muy desagradables que en nada ayudan a su imagen y proyecto, ¿quien puede tener confianza de un partido que ya ha demostrado que si su candidato no respeta las reglas del juego y de sus intereses de partido, no duda en sacrificar a su candidato.

Recordemos lo que le pasó a Luis Donaldo Colosio en el año de 1994, y por ende a este país cuando hubo un proyecto de cambio. Ya ni hablamos de las devaluaciones transexenales o los desfalcos en PEMEX, o la nueva ola de gobernadores del nuevo PRI con los Duartes de Veracruz y Chihuahua; los Moreira de Coahuila, hoy revindicados; los Montiel del Estado de México; los Borge de Quintana Roo y ni hablar de la famosa casa blanca que resulto más cara que la de Washington D. C.

Ahí está fincadas nuestras dudas, que su experiencia como servidor público este por encima de su capacidad para lidiar y concretar un sistema anticorrupción que permee a los tres poderes del Estado, a los gobiernos estatales y ni se diga a los gobiernos municipales, ahí está la paradoja. Podremos creer que en esta campaña por venir vamos a tener esas respuestas para definir nuestro voto hacia este candidato.

Y finalmente “el chico maravilla Ricardo Anaya”, cuyo mérito político fue posicionarse como candidato del Frente por México, situación que genera expectativas como proyecto personal y el cual resulta meritorio. La pregunta será, ¿le alcanzará con eso para ganar una elección donde ya tuvimos como experiencia un candidato como Vicente Fox que prometió y sacó al PRI de Los Pinos y tuvo su continuidad con un segundo presidente, Felipe Calderón donde sólo pudimos ver a un gobierno con caras nuevas pero muy mimetizado a la forma de gobernar y de hacer política parecido a su eterno rival, el PRI con quien negociÓ y co-gobernó desde el poder Legislativo.

Ahora ES aliado con una izquierda que disputa su esencia con Morena y un Movimiento Ciudadano que lo único que aporta son la música de sus spots tan pegajosos y unos votos en Jalisco donde seguramente confundirán a su electorado a la hora de votar.

Anaya tiene todo para sumar y restar, lo que generará un margen complicado entre proyecto y heridas. Ya veremos cómo impacta su estrategia y nos convence si él es menos peor que los otros, o los que se sumen como independiente. Por lo pronto veremos cómo inicia este 2018, y aquí en el Arrancadero estaremos pendientes para analizar lo más objetivamente posible y marcar tendencia hacia la recta final de la jornada.

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