Martes, 13 Junio 2017 23:42

Puebla gesta escenario para una ‘tragedia perfecta’

La sociedad está cansada de los delincuentes y…

El clamor ya es imponente, las redes sociales a diario cuentan robos de autopartes, a casas habitación y a transeúntes, asaltos al transporte público, sumado a la crisis por la que atraviesa la entidad debido a los huachicoleros, todo esto con una carga emocional negativa que ahonda en los ciudadanos el malestar generalizado.

En Puebla parece estarse gestando el escenario perfecto para una tragedia de grandes dimensiones.

Los avisos de linchamientos corren por las redes sin que las autoridades den cuenta de ello.

Una tibia petición del nuevo encargado de Seguridad Pública en la Capital, Manuel Alonso, no parece suficiente para detener la inminente llegada de un hecho que trascienda en la vida social de la zona metropolitana.

La ciudadanía pide que, no solo existan detenciones, sino que se sepa cuál es la sanción y que la misma se ejecute sin aspavientos. Castigo ejemplar.

Ya sea por un linchamiento a un delincuente en flagrancia transmitido vía redes sociales, el castigo popular a un inocente al que una turba acuse de ser delincuente o que los maleantes cobren otra vida y el escándalo mediático y social provoque una especie de estado de excepción y violencia que saque a la gente a las calles. El escenario y los actores están puestos.

Vale la pena recalcar que en esta ola de la violencia solo parece acarrear más violencia.

Hay que decir que, pese a las acciones presentadas por la autoridad municipal, el panorama parece no cambiar y eso tiene atemorizados y desesperados a los poblanos. Los sobrevuelos con helicópteros cada vez son más criticados por la urgente necesidad de resultados. La comunicación social para insuficiente. La presencia policial parece pasar desapercibida.

La gente tiene claro un solo camino para acabar con la delincuencia en el imaginario colectivo: el linchamiento, los golpes, la tortura y hasta la muerte. Detrás del miedo a ser asaltado se esconde el temor de ser tomado malparado y se inculpado por cualquiera en condiciones de injusticia.

Los avisos ya están dados, van por la familia del presunto ladrón de la ruta 86, quieren cortarle las manos al que cachen robando autopartes, piden videos que muestren las escenas cuando cobran la vida de cualquiera que sea cachado en flagrancia delinquiendo, todo el mundo quiere desquitar su enojo por haber sido víctima de la delincuencia, se corretea a extraños en fraccionamientos privados, se desconfía de las calles solitarias. Hay enojo, desesperación y hasta sed de venganza.

La plaza está a punto de arder.

El caso de Ajalpan, nos recuerda que ya se ha linchado a gente inocente en diversos puntos del estado, y en la capital de Puebla y su zona metropolitana, parece gestarse el escenario idóneo para una tragedia de grandes dimensiones porque todos están dispuestos a tirar la primera piedra.

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