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Jueves, 07 Septiembre 2017 01:00

Morena: Todo o nada

La firma del acuerdo nacional parece sumar mientras las bases parecen restar

La pureza con la que se plantea Morena encarar el proceso electoral 2018, tiene un doble filo.

Mientras en la firma de acuerdos nacionales en los multitudinarios eventos, Morena congrega a miles y llama la atención de los medios nacionales y expectativa en los locales por las nuevas adhesiones, las bases que controlan los Comités Estatales rechazan a los nuevos adeptos con consignas que rayan en lo grotesco y lo grosero.

Casos como Puebla y Veracruz, son ejemplos de lo que viene ocurriendo en Morena a nivel nacional.

En Veracruz, Rocio Nahle y Cuitláhuac García parecen ser los perfiles que llegarán al frente del partido para la gubernatura y el senado, mientras la adhesión de un ex priista como Ricardo Ahued, critico del Duartismo desde el Congreso parece sumarse a la lista de los aspirantes a los principales puestos de elección popular en aquella entidad.

Sin embargo, la dura militancia no parece querer incluir nuevos perfiles tras la experiencia sufrida con Eva Cadena y los videos que cimbraron la esperanza de quienes han creído a ciegas en ese proyecto político.

En Puebla, el rechazo a nuevos perfiles es mucho más evidente. Miguel Barbosa, se retiró, José Juan Espinosa en ruta con Ricardo Monreal, Fernando Manzanilla borrado, Alejandro Armenia en bajo perfil y Enrique Cárdenas pagando derecho de piso en su intento de conectar primero con la base. Por otro lado los perfiles 'nacidos' en el Movimiento, de sangre color vino, Rodrigo Abdalá, Abelardo Cuéllar y Alonso Aco, además del dirigente estatal Gabriel Biestro, son acogidos y abrazados por sus agremiados.

En ambos casos existe una clara animadversión por los externos y una dosis de desconfianza de las causas de su cambio de rumbo, la contradiccion con la crítica a las malase prácticas de otros partidos, los conflictos ideológicos y un todo o nada que desafía el alentador pronóstico que existía hasta hace unos meses sobre la fuerza con que Morena llegaría a este 8 de septiembre.

Desde hace meses, las alianzas empresariales, sociales y políticas de López Obrador parecían indicar que esta vez el futuro candidato no quería dejar cabos sueltos en su tercera carrera presidencial y que buscaría afianzar su triunfo en las calles y en el discurso, a las mesas. No es muy claro si el propio AMLO esté detrás de esta especie de timo a cientos de grupos políticos que han mostrado su respaldo a Morena, pero por todos es sabido que poco o nada pasa en ese partido sin que él lo sepa.

En la Ciudad de México, la ruptura es casi insostenible y no parece haber señales de una posible reconciliación de aquel romance idílico que aparentaba vivir la nueva fuerza política con la ciudadanía. 

En el análisis a nivel nacional, mientras los morenos despedazan y castigan con desprecio a los perfiles con pasado en otros partidos y mientras en Acción Nacional los actores principales se salen del guion y desmiembran la obra, el enemigo número uno, el villano de ambos, se mantiene unido, simulando modernizarse y sonríe entre tanta carroña hallada al paso.

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  • twitter: @Olmosarcos
Visto 124 veces Modificado por última vez en Jueves, 07 Septiembre 2017 15:23