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Jueves, 21 Septiembre 2017 23:34

México: sufrir y cantar

México: sufrir y cantar Alejandro Velázquez/Grupo Reforma

La calidez que irradian los cascos multicolor

Las imágenes de hermanos despidiéndose, hijas celebrando que apareció papá pero destrozadas porque su hermana no pudo salvarse, familias que perdieron niños, hijos clamando ayuda, madres llorando abrazadas, la tristeza, casi 300 historias que te parten y entre toda esa desesperanza la solidaridad desbordada, las calles con ríos de gente, los cascos de colores, el cielito lindo, las casacas luminosas, las cobijas que abrazan la vida, los perros, los mensajes de apoyo en las latas de comida, los rescates de José Luis Ponce y Paulina Gómez, y los puños levantados, conforman un collage de fotografías de un pueblo que sabe sufrir, pero que también sabe cantar.

México es un país por demás diverso, multicolor, una tierra llena de gente apasionada, gente solidaria y que siempre puede ver el lado bueno o divertido en las malas o en las peores. Así es este país, así es su gente, así se demuestra cada día después del terrible sismo.

En el rescate de Paulina Gómez, uno de los diálogos de los rescatistas provocó esa alegría profunda que solo da la identidad ‘ahora nos vas a tener que pagar la cena a todos’, y sus compañeros le sonrieron. ‘Pau’ como le decían ya en confianza sus salvadores ascendía atada a un arnés mientras puros desconocidos le abrían paso, le daban cariño y le gritaban ‘venga Pau’ ‘ya estás afuera chaparrita’ ‘bravo Pau, bravo, bravo’.

Enérgicos y a la vez que cariñosos, serios cuando del rescate se hablaba, un ‘dulce’ cuando le daban indicaciones a la ‘chaparrita’, esta marabunta de desconocidos muestra el lado más sensible de la tragedia, un renacer, la oportunidad de volver a vivir.

No me pude sentir más identificado con el tuit de Gael García Bernal: ‘Supongo que ya todos lo hemos hecho: lloro quedito de la angustia, de la esperanza, de la emoción que me da ver a nuestro México luchando’.

También ocurrió un sentimiento de inmensidad cuando escuché entonar el himno a los rescatistas de las calles Ámsterdam y Laredo que se fundían unos con otros alrededor de las fuerzas armadas, quienes lideran los rescates en cuando al orden y coordinación, pero que también fungen como la imagen de fortaleza para todos los que se quiebran ante la adversidad. 

Este sube y baja de emociones puede tener repercusiones en nuestra psicología, causando algún daño, sobre todo en los niños, quienes posiblemente presenten cuadros de estrés postraumático, angustia o ansiedad, tras lo vivido en la ciudad de México.  

Sin embargo, la calidez y la certeza con la que se ve en los rostros empolvados de rescatistas, en las miradas cubiertas de lentes protectoras, en los brazos que cargan vigas, en los pechos que se sumergen en piedras y en los corazones, se puede entender la gran fuerza que irradia este país, que es capaz de derrotar a cualquier adversidad.

México sabe sufrir, México sabe cantar.

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  • twitter: @Olmosarcos
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