Viernes, 29 Septiembre 2017 00:38

Atrapado Ochoa Reza en el martes 19 a las 13:13

El líder del PRI no ha entendido la tragedia, su magnitud y repercusiones

El líder nacional del PRI, Enrique Ochoa Reza, dista mucho de ser un tipo empático, con apego a las causas ciudadanas y mucho más de ser un hombre que busque el beneficio ciudadano.

La mañana del siniestro del 19S, el líder Nacional del PRI, se ocupaba en sus problemas partidarios contra Ricardo Anaya y ni siquiera tuvo el valor cívico de ser partícipe del simulacro que recordaba al país la tragedia ocurrida en 1985.

Ochoa Reza, se quedaba atrapado en su mundo de marrullerías políticas, de ver la forma de trabar al oponente, de ver como detener al contrincante, de aminorar el impacto de un gobierno impopular, indecente y escandalosamente permisivo con la corrupción.

Su comportamiento aquella mañana, no solo ilustra su visión hipócrita y poco empática, lo hace ver de cuerpo entero, como es, un defensor a ultranza de un priismo ciego que adolece de sentido de la vista, olfato, oídos y tacto, cuando a sus gobernados se refiere.

Ochoa Reza, el hombre que fustiga contra el patio ajeno sin ver el propio, fue testigo del sismo del pasado martes como de una película de ficción. Salió a las redes el día siguiente a hacer lo único para lo que probablemente sea bueno, llevar agua a su molino. Ochoa Reza, dice que no importa si alguien pidió primero que soltaran el dinero de la sociedad, ahora solo tiene ojos para el capital privado. 

Ochoa Reza raya más en el oportunista, en el tipo inseguro que quiere llamar la atención a costa de lo que sea, pasando por en medio de quien sea, cerca o encima de lo que sea, para avalar su puesto.

Don Enrique, con lo que han desfalcado sus amigos y examigos, Javier Duarte, Roberto Borge, César Duarte, Eruviel Ávila, Roberto Sandoval, Rolando Zapata, Humberto Moreira, Rubén Moreira, Aristóteles Sandoval, Andrés Granier, Fausto Vallejo o Mario Anguiano, alcanza para cubrir hasta 20 veces el fondo de desastres.

Don Enrique, si su propuesta de soltar de una sola vez los 258 millones del presupuesto del PRI en 2017 fuera la respuesta, no habría razón para que usted busque con la otra mano detrás de la espalda el financiamiento privado a las campañas de su partido.

Don Enrique, si usted tuviera esa grandeza política de la que se precia y que hace reír e indignarse a tantos, habría convocado a la mesa a sus oponentes, habría puesto primero al país que a los intereses oscuros de su partido.

Don Enrique si de verdad quisiera tanto a México, ya habría buscado la forma de entregar toda la riqueza generada por los acuerdos con IUSA, habría buscado que Romero Deschamps y su familia devolvieran las joyas, los autos, los helicópteros; habría intentado que sus gobernadores dejaran de lucrar con la tragedia, habría impedido que se gastaran 34 mil millones en publicidad presidencial, ya habría dejado usted la silla indigna que representa dirigir a un partido de gente opulenta que representa lo peor del pasado y presente de este país, habría soltado el hilo del poder para dejarlo a una nueva generación, a la que personas como usted le causan repulsión.

Don Enrique, por si no salió a la calle, por si no vio la movilización ciudadana, por si usted se perdió el drama de Televisa y Frida Sofía, si para usted pasan desapercibidas las historias de vida de Paulina Gómez, Héctor Rodarte y Eduardo Zárate, por si no vio que hay más de 200 muertos en CDMX, por si su gente no le informó que hay casi 200 mil viviendas afectadas, por si no supo la tragedia de 345 familias… El país está un minuto delante de usted.

Para muchos, Don Enrique, no ha dejado de ser martes 19 de septiembre a las 13:14 horas, pase usted un minuto al frente y vea que se siente.

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  • twitter: @Olmosarcos
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