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Miércoles, 04 Octubre 2017 22:29

Sergio Hernández, estereotipo de los mirreynatos de Puebla y Veracruz

Sergio Hernández, estereotipo de los mirreynatos de Puebla y Veracruz @Los_Politicos

La desigualdad invisible a los ojos de los servidores públicos que se premian por vivir en el poder

En esta lista interminable de mirreyes de la política nacional, el nombre de Sergio Hernández Hernández, un plurinominal coordinador de la bancada del PAN en el Congreso de Veracruz, salta a la vista como el estereotipo del México que retrata Ricardo Raphael en su obra Mirreynato.

Este legislador preocupado por su aspecto físico, buena presencia y ropa bien planchada, ostenta en los últimos meses al menos cuatro escándalos que desnudan a este prócer del ascenso panista al gobierno de Veracruz. Una corta administración que ha dejado una estela de defraudación por la ascendente ola de violencia, la actuación de los personajes de la vida pública entre la intolerancia y la insensibilidad, además del incumplimiento sistemático del cambio prometido en campaña.

Este legislador de Veracruz, es el mismo que sale en las fotos con Evelia Rodríguez, la diputada del Congreso poblano por Izúcar de Matamoros bautizada como la #LadyDespensas, captada en la repugnante práctica de robar víveres ajenos para fotografiarte con ellos. Pese a su desentendimiento de la situación, Hernández Hernández es un cómplice por acción u omisión en este escándalo que llegó a medios nacionales.

Este legislador es el mismo al que la diputada Cinthya Lobato acusó de tomar dinero del Grupo Legislativo del PAN en el Congreso de Veracruz para fiestas que incluirían de todo, desde mujeres, hasta buen vino y drogas.

Este legislador es el mismo que se gastó 200 mil pesos en informe por 100 días de trabajo, con la Sonora Dinamita incluida, mientras la entidad veracruzana atraviesa una de sus peores crisis económicas por la herencia del fidelduartismo y la inacción del yunismo azul.

Su respuesta a estos escándalos, además de votar contra el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, fue instalarse un gimnasio cerca del Congreso para mantener en forma su cuerpo, no importando el oprobio que habita múltiples acciones emprendidas por él y sus correligionarios.

La brecha de desigualdad social resulta invisible a los ojos de sujetos como el legislador veracruzano, uno de los nuevos mirreyes de la política nacional. Este fenómeno de frivolidad y del ascenso al poder tiene similitud con lo vivido en la entidad poblana.

En ambos casos, el de Moreno Valle con Mario Marín, y el de Yunes Linares con Javier Duarte, el PAN se aprovechó del encono social para sacar al PRI del poder y al ganar las elecciones. Sin embargo, ya empoderados, los panistas repitieron prácticas, crearon nuevas mejoradas y se hicieron del poder repartiendo funciones de señores feudales a pequeños liderazgos que, como en el caso de Sergio Hernández, transitan como piezas de ajedrez entre el Congreso y el Gabinete para beneficio de un jefe político, el gobernador en turno.

‘Esta historia ya la vi’, me dijo el Director de Parabólica, Fernando Maldonado, sobre el ascenso de figuras del poder en Puebla, la similitud con lo que ocurre actualmente en Veracruz, la insensibilidad, el descaro y el futuro que depara para ambas entidades con el mirreynato en plenitud del poder. Estos políticos insensibles hoy habitan en el Congreso, mañana en el gabinete, pasado mañana se acercan a los excesos de tocar el poder, luego los escándalos por cualquier tipo de corrupción, paso siguiente la permanencia eterna a costa del erario. La clase política no se crea ni se destruye, solo se adapta al círculo de primera línea.

En el gobierno panista del ‘cambio’, también tienen al mirrey fiscal Jorge Winckler Ortiz, un exjusticiero y en fechas recientes más preocupado en mayor medida por el sabor de su paella y su dieta, que por escuchar a las madres de los colectivos que buscan a sus hijos desaparecidos debajo de la tierra un paso adelante que él.

Bingen Rementaría, hijo del nepotismo, familiar del Secretario de Infraestructura de Veracruz, Julen Rementería, fue también cómplice de acción u omisión con Evelia Rodríguez en el escándalo del robo de despensas, es otro de los mirreyes instalados en las altas esferas políticas de la realidad veracruzana.

Los tres sujetos Hernández, Rementería y Winckler, bien peinados, con los chalecos a la moda, con su modo de hablar petulante, con su historia de sometimiento para la supervivencia en el poder, con su vida pagada desde el dinero público, ejemplifican el ascenso de una clase política que jamás ha escuchado las palabras del expresidente uruguayo Pepe Mujica: "a los que les gusta mucho la plata, hay que correrlos de la política, porque si no terminamos hipotecando la confianza de la gente. Una sociedad para que funcione necesita creer en algo".

Así son las historias del poder, los políticos se acaban convirtiendo en lo que juraron nunca ser

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