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Miércoles, 15 Noviembre 2017 10:23

La noche que desenmascara al PRI

Simulación, homofobia, elitismo, de un protagonista engañoso, doble moral, mentiroso, pendenciero…

La discusión del Presupuesto de Egresos de la Federación trajo consigo una andanada de reacciones de distintos frentes que evidencia la forma en que actúa el Partido Revolucionario Institucional.

Con un presupuesto sin moches, pero sujeto a medidas discrecionales, a sueños guajiros de bonanza petrolera, pensado más allá de la reconstrucción con fines electorales y en medio de un escándalo por la utilización de la Cámara de Diputados como escenario de las más bajas injurias, llegó el PEF 2018.

La cámara fue el escenario del PRI, para mostrarse tal cual es, recursos a discresión, la doble moral de un fondo para la reconstrucción tras los sismos de septiembre, dinero manejado para sostener el poder, fondos que mejor fueron a dar a las arcas del Gobierno Federal por si el proceso electoral lo requiere, dicen por ahí.

El actor principal fue César Camacho, Coordinador de la legión priista en la Cámara de Diputados, aquel buen hombre que abrazaba a sonrisa elocuente a Javier Duarte en cada ocasión que podía visitarlo en Veracruz, en sus tiempo de dirigente nacional prista. (Léase el texto Camacho Quiroz: La total incongruencia del priísta solapador http://www.parabolica.mx/2017/columnas/mi-villano-favorito/item/6581)

Reparto secundario de la noche que desenmascara al PRI, son Alma Lilia Luna Munguía, Arlet Mólgora Glover, Adriana del Pilar Ortiz, Xitlalic Ceja, Gloria Himelda Felix, Jasmín Bugarin, Carolina Monroy y Rocío Diaz Montoya, cuyo papel no es solo para avergonzar al país entero, sino para avergonzar a sus hijos y sus familias como representantes populares, en gran parte por la expresión impropia para un escenario legislativo como lo es el grito 'ehhh puto' en la primera tribuna del país, y otra parte por la reacción, el intento de su coordinador por taparle el ojo al macho frente a la evidencia grabada por las cámaras, insultando la inteligencia del electorado y al final haciéndose el ofendido.

En el Legislativo, los debates deben ser álgidos, la tribuna se debe usar para legislar y para denunciar, no como una arena de lucha libre o un estadio de fútbol, sin faltar al respeto a cualquier integrante del Congreso. Aunque se ponga el dedo en la llaga y hagan señalamientos dolorosos dentro del debate parlamentario.

La compañia del PRI quedó evidenciada no solo por sus incontables escándalos relacionados con corrupción (Odebrecht, la Casa Blanca, el Fobaproa, Duartes-Borge-Yarrington-Herrera, Léase: ¿Cuantos agravios más Atlacomulcas? http://www.parabolica.mx/2017/columnas/mi-villano-favorito/item/3549) sino que también quedó evidenciado como un partido engañoso, mentiroso, pendenciero, elitista, además de simulador, que maneja verdades a medias,  pese a los videos y la verdad absoluta, abre las puertas a una versión a medias en la cara de los mexicanos que indigna.

Ese PRI, actor de comedia, es ese partido que ofende cuando lucha contra la corrupción por solapar en extremo del cinismo a gobernadores que hoy, ante la hecatombe pública, enfrentan con razón a la justicia. Ese PRI que critica a la sociedad, que dice que la corrupción es parte de nuestra cultura, que crea sus verdades históricas, que cambia su piel a conveniencia pasando de conservador a liberal, de izquierda a derecha, de homofóbico a defensor de la comunidad gay, ese PRI que volvió a hundir al país en sangre, lodo y muerte.

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