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Jueves, 11 Enero 2018 01:07

Baila, Lozano, baila

Baila, Lozano, baila Tomada de La Jornada

El PRI muestra su juego, no solo hay que golpear, hay que ser exasperantes y para ello contratar al mejor

La imagen del panista Javier Lozano Alarcón bailando con la canción de campaña de Luis Felipe Bravo Mena, excandidato panista a la gubernatura del estado de Mexico durante un mitin en Tlalnepantla en 2011, es la muestra evidente de la nueva contratación del PRI.

El ahora senador, ex vocero, ex conductor, ex secretario del trabajo, expanista, ex priista, ex calderonista, ex morenovallista, ex músico, suele ser un hombre que deja descontento en todo lo que toca, un sujeto al que nadie extraña en cada encomienda que toma, un vividor gubernamental, un títere que ha encontrado nuevo titiritero.

La imagen no solo retrata un perfil convenenciero al que le sobran los adjetivos, el ‘panismo profundo’ de un sujeto que no teme pulir el piso bailando frente a compañeros de partido que lo animaban en sus tiempos de secretario federal del Trabajo. La imagen muestra que Lozano baila y se mueve al son que le toquen.

El senador está en su derecho de elegir si irse a la derecha, extrema derecha, profunda derecha, centro derecha, derecha izquierdosa, falsa derecha o a la luna, si gusta. También tiene el poder de engañar voluntades y utilizar el lenguaje feroz a su conveniencia cuando su ego se lo permita. En consecuencia, los ciudadanos también tendremos el derecho de acotarle la credibilidad, de despreciarlo y ponerlo en su lugar, evidenciarlo como lo que es, ha sido y siempre será.

Se fue de Puebla como alma que lleva el diablo para avalar a Ernesto Cordero como presidente del la Cámara Alta por el PRI, voló literalmente para vetar al Fiscal Santiago Nieto de la Fepade y como de rayo llegó al Senado para validar al #FiscalCarnal que terminaría derrumbándose. Luego a toda velocidad avaló la ley de seguridad interior, la protegió, fustigó contra detractores, abrazo al presidente, comenzó a coquetear con Meade, a retuitear priistas, a omitir nombres ominosos, lo hicieron suyo, se alejó de la dirigencia albiazul, luego de cada uno de sus ex patrones y finalmente, cuando decidió partir, ya estaba con otro dueño que le mostraba una nueva tarea.

El PRI contrató a un golpeador profesional, uno que encabece mejor esa parte la campaña que tímidamente llevaba Nuño (Léase: Nuño, el madreador  http://www.parabolica.mx/2017/columnas/mi-villano-favorito/item/9162), contrató un tirador que pueda herir desde adentro a Ricardo Anaya y al que le sea repulsivo López Obrador.

Contrató un bulleador que no tenga reparo en bloquear al que piensa diferente a él, uno que use a discreción palabras como miserable o cínico, que llame ordinarios a los que no alcanzan su nivel de divinidad cultural, un gandalla tuitero que marque el tono beligerante que utilizará el PRI durante la campaña, un vocero que no sepa lo que es comunicarse y siempre acabe insultando.

El hombre que alimentaba el discurso de Miguel Ángel Yunes contra el troglodita Javier Duarte, se fue al partido que lo solapó, lo encumbró, lo incitó, lo encubrió, lo derrocó y lo tiene como presa enjaulada para la siguiente campaña.

El protagonista del #NoTienenMadre o del #NoSeanOrdinarios, el político de los #AvisosParroquiales, hace que uno se pregunte si Felipe Calderón pensó en algún momento de su carrera que tendría tan alta injerencia en el búnker de un posible sucesor de su sucesor, pero en el PRI. La respuesta es, casi seguro, que sí.

Baila, Lozano, baila… Hay un nuevo ritmo que te hace bailar.

 

Jesús Olmos

Información adicional

  • twitter: @Olmosarcos
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