Images
Martes, 24 Octubre 2017 17:55

El peligrosamente eficiente Luis Miguel

Traidor o víctima de la ingratitud

A pesar de que es blanco de las descalificaciones de algunos en Puebla capital -no así en el interior del estado- y muchos le reprochan haber impulsado la alianza que llevó al triunfo a Rafael Moreno Valle Rosas en 2010, en realidad en las acciones del senador Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta ha habido cierta congruencia (tampoco tanta) y, especialmente, ha demostrado ser un político muy eficiente; peligrosamente certero contra sus adversarios.

Varios lo señalan como “traidor” y lo acusan de tener una “doble moral” por haber sido aliado del ex habitante de Casa Puebla, pero ninguno reflexiona en que el hoy senador, y casi candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena) a la gubernatura, pudo haber sido la víctima de la ingratitud.

Así le ocurrió incluso a Luis Fernando Manzanilla Prieto, cuñado del hoy aspirante presidencial de papel, porque Moreno Valle Rosas incumplió con las expectativas de apertura, democracia y cambio en el estilo, forma y fondo de gobernar.

Aunque Luis Miguel, oriundo de Zinacatepec, municipio del Valle de Tehuacán, nunca ha ganado -bueno, ni siquiera se ha presentado- de manera personal en las urnas, en las boletas, en muchos sentidos es un político invicto, con bastos conocimientos en derecho electoral, sobresalientes habilidades legislativas y un boxeador fajador en los comicios, en los que le ha tocado ser manager y no peleador.

Quien fue presidente del Partido de la Revolución Democrática en Puebla en 1998, y ha ocupado una curul y un escaño plurinominales, es el contrincante más complicado que enfrentará la virtual abanderada del Partido Acción Nacional (PAN), Martha Érika Alonso Hidalgo, esposa del ex inquilino de la residencia de Los Fuertes.

Barbosa Huerta puede también presumir en su currículum haber sido el coordinador nacional de la corriente hegemónica del perredismo, Nueva Izquierda (NI), conocida por su nombre de “tribu” como “Los Chuchos”, por sus líderes: el ex guerrillero y ahora insigne burgués, Jesús Zambrano Grijalva, y el cacique eterno de la burocracia del sol azteca, Jesús Ortega Martínez.

En los consejos partidistas (me tocó cubrir varios), los dos Chuchos dependían de él, para sacar las votaciones, pues el poblano era quien negociaba y lograba los triunfos.

“¿Miguel, cómo vamos?”, solía preguntarle Ortega, siempre con la certeza de que Luis Miguel sacaría avante las elecciones de consejeros, candidatos o decisiones.

De ahí que habrá que reflexionar si el hoy coordinador de Organización Electoral de Morena para Puebla fue quien se benefició de “Los Chuchos” o viceversa.

Luis Miguel anunció desde hace semanas que ganarías las encuestas que le otorgan este cargo, el que significa prácticamente la precandidatura a Casa Puebla, porque lo traía amarrado desde que negoció directamente con el tabasqueño serrano Andrés Manuel López Obrador su salida del PRD y su llegada a Morena.

El también ex priísta -en los años 80 fue regidor por el Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Tehuacán- es peligroso para sus adversarios, porque es eficiente y porque es un bucanero de la política, sea dicho como lisonja.

Información adicional

  • twitter: @Alvaro_Rmz_V
Visto 306 veces