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Lunes, 06 Noviembre 2017 08:08

El PRD poblano, patrimonio morenovallista

Dirigente morenovallista va de la izquierda a la derecha, sin sudar y sin recato

La entrega del Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Puebla a los designios, deseos, órdenes y sometimiento del ex inquilino de Casa Puebla, Rafael Moreno Valle Rosas, es la más honda de las ignominias a las que podría haber llegado el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del partido del sol azteca, que preside la senadora María Alejandra Barrales Magdaleno.

Desde este domingo, el perredismo poblano está dirigido -que no liderado, pues no es lo mismo un dirigente que un líder- por un personaje que carece de firmeza ideológica, que en su desaforada búsqueda de cargos públicos ha militado lo mismo en el Revolucionario Institucional (PRI), fue en 2012 candidato a diputado federal por el Partido Acción Nacional (PAN) y, luego, los vientos coyunturales y su obediencia al morenovallismo lo llevaron de rebote al PRD, del que ahora será jefe estatal: Carlos Martínez Amador.

A pesar de las voces que proclaman que su unción es ilegal, en realidad no hay marcha atrás. Si acaso, las pálidas protestas de unos pocos que conservan dignidad podrían retrasar brevemente lo que es inevitable.

Carlos Martínez no garantía un proyecto sólido para el perredismo poblano, pues es un político que va de la izquierda a la derecha, sin sudar y sin recato.

AMADOR PAN

Para que el ex diputado local a la LVII Legislatura (2008-2011) y ex presidente municipal de Huauchinango, cargos que obtuvo con las siglas del tricolor, llegara a la dirigencia, desde la Ciudad de México debieron urdir argumentos frágiles y huecos, para expulsar a la anterior presidenta del Comité Ejecutivo Estatal (CEE) y legisladora local, Socorro Quezada Tiempo.

Así, el partido que se autodefine de izquierda, sumó a sus filas y dio la dirigencia al morenovallista Martínez Amador, quien actualmente es diputado local con licencia y estaba ocupando la silla como director general del Colegio de Bachilleres del Estado (COABEP).

amador PRI

Es previsible que Carlos termine siendo un simple ejecutor de las órdenes que dé el aspirante de relleno a la candidatura presidencial panista.

De ahí la ignominia en que ha caído el perredismo en la entidad. Este desastre no puede solamente endilgársele a las malas decisiones y falta de capacidad de sus dirigentes y cuadros locales, sino que la mayor de las responsabilidades es del CEN que, atendiendo la operación que realizó el también morenovallista Luis Maldonado Venegas, entregó por completo a Moreno Valle Rosas el partido. Se ha convertido en su propietario.

Pero hay otros temas que se desencadenan con este movimiento y que vale la pena mencionar.

Amador priísta

Con la expulsión y defenestración como presidenta estatal de Socorro Quezada también se acaba la era de dominio absoluto sobre el perredismo poblano que por casi 20 años detentó el senador ahora del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta.

Desde que fue en 1998 presidente del CEE, sus sucesores, una larga lista, fueron impuestos por él, fieles a él y dóciles ante él, incluida Socorro Quezada y más aún su antecesor, Eric Cotoñeto Carmona.

Y si se echa la vista atrás, el listado es largo pero infalible, todos en absoluto fueron impuestos por el oriundo de Zinacatepec.

Ni Barbosa ni Quezada ni las huestes del barbosismo darán la batalla que bien podrían plantear ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), para recuperar el control del PRD de Puebla. No.

El partido del sol azteca en la entidad se ha convertido en estatua de sal, pues en realidad no le sirve a nadie, ni siquiera a su nuevo dueño, Rafael Moreno Valle Rosas.

Socorro y los barbosistas que queden por ahí, irán dejando el PRD para sumarse de lleno a Morena y a la virtual precandidatura a gobernador que tiene el senador en la bolsa.

Un día no muy lejano, pasaré con algún amigo más joven que yo por la casa que está frente a la Arena Puebla, en el número 409 de la calle 13 Oriente en El Carmen, y le diré: “ahí estuvieron las oficinas de un partido que alguna vez existió en el estado y el país, creo que sus siglas eran PRD… creo”.

amador

Álvaro Ramírez Velasco

Información adicional

  • twitter: @Alvaro_Rmz_V
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