Images
Lunes, 04 Diciembre 2017 21:51

El niño amortajado en una bolsa de plástico, retrato del Estado fallido

A la misma hora el destape del candiudato que promete hacer de México '“potencia mundial'

La imagen que parece arrancada del más enfermo surrealismo es terriblemente desgarrada porque es verdad: un pequeño de 3 años que ya no respira, cuyas sonrisas están apagadas como su vida, está envuelto en una bolsa de plástico y su madre, entre el temor, la ignorancia y la miseria más profunda, busca llevarlo a la sepultura en la tierra propia, en el estado de Puebla.

Su única posibilidad de llegar se la brinda un autobús, que ella no puede abordar porque es descubierta y detenida; sus lágrimas y dolor ahora se empapan también de la incertidumbre y el miedo de ir presa.

Casi a la misma hora, este domingo 3 de diciembre, el precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) a Los Pinos, José Antonio Meade Kuribreña, promete convertir al país en una “potencia mundial”. La gráfica y la declaración son también surrealistas.

Antes, apenas hacía unas horas, el candidato del Movimiento Regeneración Nacional (Morena), Andrés Manuel López Obrador, ofrecía que, de llegar a la Presidencia de la República, perdonará los crímenes de los narcotraficantes. Otra vez el surrealismo, que se mezcla con su mesianismo y barrocos discursos.

Panistas y perredistas discuten quién será el mejor candidato de un frente antinatura, que busca el poder por el poder y que une a la supuesta izquierda con la derecha recalcitrante. Más surrealismo.

Las palabras vacías de esos políticos son prueba de las fallas del sistema, de la irrealidad en que viven, del suelo que no pisan.

La mujer que, con el amor de sus brazos da mortaja a su pequeño, es también el recordatorio del Estado fallido, en donde han fracasado los sistemas educativo, de salud, de combate a la pobreza y hasta la simpleza asistencialista de los gobiernos de todos los colores está ausente.

Ella, con 25 años de edad, de nombre Silvia Reyes Batalla, explica que la muerte de su pequeño, el que cobija como si solamente durmiera, se debió a una enfermedad que padeció desde el nacimiento. Luego lo comprueban con análisis: fue un infarto y un ataque epiléptico.

Aparentemente no hay culpa de ella ni del hombre que la acompaña, de más de 50 años de edad, y que se presume es su pareja.

El cadáver de su hijo lo tiene junto al pecho, pero le es arrancado y ella permanece bajo investigación, tras ser advertida en la Terminal de Autobuses de Oriente (TAPO) de la Ciudad de México, cuando pretendía, nublada por su ignorancia, pobreza y dolor, llevar a su pequeño a sepultar a algún lugar del estado de Puebla.

Silvia debe detener su camino con su muerto en brazos.

Es muy pobre, ignorante y, a pesar de que los políticos aseguran que México ha progresado a pasos gigantes, ella y su niño de 3 años no pudieron acceder a servicios de salud, que le dieran una esperanza de alivio para las enfermedades de su hijo; seguramente tampoco tuvo oportunidad de educarse y la ignorancia fue su destino; es evidente que su pobreza...

Revuelta seguramente en el estómago está el hambre con el dolor de la muerte de su hijo, al que no puede aún enterrar.

En esa imagen terrible, del pequeño sin vida, amortajado en una bolsa transparente de plástico, se evidencia el Estado fallido, el fracaso de los gobiernos, de las instituciones, de la sociedad.

Álvaro Ramírez Velasco

Información adicional

  • twitter: @Alvaro_Rmz_V
Visto 257 veces