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Jueves, 27 Julio 2017 12:27

Infidelidad en tiempos de la informática

(o el tema de Drexler que parece de Arjona)

Este tema que decepcionantemente parece compuesto por Ricardo Arjona (#2 en mi lista de Ricardos desagradables), es en realidad del casi siempre atinado Jorge Drexler. Con una melodía que no ofrece nada distinto a Amar la trama más que el desenlace o cualquiera de sus producciones, contiene una lírica forzada (no lo juzgo, pues cómo chingados rimas informática), pero lo que realmente me molesta es el discurso infantil que repetirán como himno los niñatos calenturientos que no pueden tener una cuenta de Facebook sin usarla como Tinder.

Aquel mensaje que no debió haber leído, 
Aquel botón que no debió haber pulsado, 
Aquel consejo torpemente desoído, 
Aquel espacio era un espacio privado.

Estoy totalmente de acuerdo al respeto de la vida privada y en que no debemos permitir intromisiones en nuestros espacios íntimos. Pero, si apelo a mis ínfulas periodísticas, ¿cuál es exactamente la diferencia entre investigar a un funcionario público del que se sospecha corrupción e investigar a un marido del que se sospecha infidelidad?

Minimizar la importancia del daño emocional que la infidelidad puede generar en la pareja parte del egotismo, el que considero la base de la decadencia humana.

Un egoísmo sin límites nos dicta a pasar por encima de las personas, y lo que es peor, sobre el valor de nuestra propia palabra que es lo más honorable que tenemos. Y no hace diferencia si pretendes pasar sobre una persona o sobre todo un pueblo. La intención es lo que cuenta, chavos.

Y en tres semanas que parecieron años 

Perdió las ganas de dormir y cinco kilos 
Y en flashback de celos aún siguen llegando 
Las frases que nunca debió haber leído.

Un gobernador o gobernadora se compromete, al tomar protesta, a cuidar y velar por su pueblo; un hombre o una mujer, al relacionarse con su pareja, se compromete a velar por el bienestar de esta, y a menos que los términos de su relación difieran de los convencionalismos que, por lo regular, implican no cometer actos de adulterio o en el caso del gobierno, no desviar fondos, ser infiel se contrapone a cuidar de la persona a la que amas; desde esta perspectiva tiene la misma importancia que el cargo político aunque no dependan del erario público.

En esa espiral la lógica duerme 
Lo atávico al fin sale de reposo 
Y no hay contraseña, prudencia ni pin 
Que aguante el embate de un kraken celoso.

¿Qué es un kraken celoso? ¿Por qué tiene que sonar ofensivo? A mí me suena como si Javier Duarte tratara de defenderse cuando le han cachado sus empresas fantasmas. Como si dijera: son mis negocios privados, no tienen por qué entrometerse (se indigna, se da la vuelta y no le habla a la Fiscalía en una semana).

Entiendo el tema de los celos infundados, de las falsas acusaciones y del drama imaginario, son signos de una relación infructuosa, enfermiza. Pero, considero que es distinto cuando no son celos, sino sospechas, cuando tienen fundamentos.

Lo más triste de todo es que en la era de la informática, la infidelidad casi ni llega a consumarse, es más un espacio para rellenar vacíos emocionales que la gente no se atreve a explorar en la vida real porque ha perdido el valor de hablar de las cosas, entonces se ocultan y justifican detrás del monitor de su computadora donde su interlocutor no ve sus miedos, sus defectos, su carencia de valores o de gracia.

Te propongo un pequeño cambio en el sentido de tu lírica, querido Drexler:

Y en tres semanas de hacerle daño,
Perdió las ganas de dormir y cinco kilos 
Y en flashback de celos aún siguen llegando 
Las frases que nunca debí haber escrito.

Para que por lo menos sea parejo ¿no?

Información adicional

  • twitter: @Amarantalks
Visto 227 veces Modificado por última vez en Viernes, 28 Julio 2017 12:05