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Jueves, 03 Agosto 2017 12:29

Hoochie Smoochie Scaramucci o cómo perder tu privilegiado puesto en 10 días

El gabinete de Trump a la par de una comedia romántica gringa

Anthony Scaramucci, el director de comunicaciones del gabinete de Trump, quien reemplazó a Sean Spicer porque lo consideraban muy jetón e inapropiado para ejercer el puesto, duró un tiempo récord de 10 días antes de decir una barbaridad que le costara la salida del equipo del presidente de los Estados Unidos.

“No estoy aquí para lamer mi propio pi$%$to…”, dijo a un reportero del New Yorker, Ryan Liza, refiriéndose a Steve Bannon, estratega jefe de la casa Blanca, y también se descargó contra el jefe de gabinete de la Casa Blanca, "Reince (Priebus) es un maldito paranoico esquizofrénico, un paranoico", fue una de las frases que lanzó el empresario millonario de Wall Street al teléfono.

La Casa Blanca reaccionó diplomáticamente y se escudó con la versión de que Scaramucci había tomado la consciente decisión de dejar el cargo para que el nuevo jefe de gabinete, John Kelly, quien remplaza Priebus, tuviera el “camino limpio” y pudiera formar su propio equipo, pero todos sabemos que el magnate Donald Trump no puede perdonar una barbajanería que no salga de su propia boca.

Mi teoría es que Scaramucci se identificó tan profundamente con los estándares de valores del equipo de Trump y se sintió tan en confianza que dejó salir lo más Bronx que lleva en la sangre, “¿si mi jefe dice grab by the pussy, porqué yo no podría hablar del cock de Bannon?”.

Y desde esa perspectiva, tiene sentido. Por si fuera poco, como ser humano vulnerable ante la Ley de Morphy, Scaramucci atraviesa por un divorcio que se ha vuelto especialmente mediático.

Imaginen lo grave que debe estar la relación de The Mooch, como se hace llamar; Gucci Scaramucci como Obama lo llamaba, o Hoochie Smoochie Scaramucci, como yo le llamo, para que el tipo tome un puesto tan importante en la política de su país y su mujer le pida el divorcio esa misma semana.

Vale mergas ser un tiburón de Wall Street, llevarse de piquete de ombligo con el presidente del país, tumbarle la chamba a un grande como Sean Spicer, si al final tu barrio en lugar de respaldarte, te traiciona.

Por la boca muere el pez, querido Scaramucci.

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  • twitter: @Amarantalks
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