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Viernes, 06 Octubre 2017 18:52

¡Ya estuvo bueno, joven!

(o cuando los mexicanos se pasan de buen pedo)

Hacerse las víctimas es para amateurs. Aquí en nuestro país del chile y la tortilla nos hacen los mandados las catástrofes naturales porque toda la tristeza y la indignación nos la reservamos para tiempos electorales, pues ahí nunca sobran las mentadas de madre para candidatos, gobernantes entrantes y, claro, para los salientes, a quienes parece que les entra tanto el roba y corre al final de su mandato que la fiscalía tiene que andar a las vivas para que ninguno se vaya con los bolsillos demasiado llenos.

Pero a los mexicanos la naturaleza nos la pela. Miren, si tenemos la mayor cantidad de habitantes del país conglomerados en un territorio pequeñísimo, respirando el aire con los Imecas más altos registrados después de las minas chilenas, sobreviviendo fundamentalmente de tortas de masa en cualquiera de sus presentaciones y quesadillas sin queso, qué nos puede asustar un temblorsito, un huracancito. Vaya, vimos a Carmen Salinas durante décadas en televisión abierta ¡por el amor de Dios! ¡Y luego la hicimos diputada plurinominal! Los mexicanos somos fearless y no mamadas.

Por eso, ante el desastre que nos dejó la Tierra en los sismos del 7 y el 19 de octubre, le lloramos a los 369 fallecidos en los estados de Puebla, Morelos, Oaxaca, Chiapas y CDMX, no desde el velatorio, sino desde la zona de desastre donde miles de personas se ofrecieron para los trabajos de rescate y contención de daños.

Se abrieron incontables centros de acopio hasta en las colonias más feas para que los vecinos pudieran llevar la ayuda que, mucha o poca, se sumó a las miles de toneladas reunidas. Ni el agandalle de los políticos, senadores y demás personajes de la vida pública que quisieron aprovechar la cooperacha para guardarse la ayuda o tomarse fotos y hacer como que ayudaron un montón, ha podido bajarle dos rayitas a las montañas de víveres que mandamos para los damnificados.

¿No les da pena que Belinda se haya visto mejor que ustedes? ¿Eh? ¡Gastó más en donaciones, fingió mejor que no era por promoción. ¡Hasta se le veía preocupada!

Sí, Belinda –NoSéCómoRomperUnaManzanaConLaCabeza- fue de más ayuda que ustedes. Oso mil.

La brigada de ayuda a la que yo me uní recibió despensas que mandaban las señoras de Santa Fé que en la perra vida me he comprado.

¿Es neta que les mandaron shampoo de argán y frutos secos enriquecidos con espirulina y pasta de dental sin flúor? ¿No se vale cambiar esta despensa por la que tengo en casa, verdad? ¡Es broma! No tengo despensa en casa. ¿Me veré muy mal si me llevo esta sopita instantánea y un rollo de papel higiénico…verdad? Sí, tienen razón. Es para los necesitados (como yo, pero por el temblor). BALEBERGALABIDA.

¿El resultado? Exceso de ayuda.

¿Dónde chingados se ha visto en la historia de las tragedias naturales que le pidan a la gente que DEJEN DE AYUDAR? Ya ni voy a mencionar a los equipos de rescate que nos mandó Israel, Estados Unidos, Alemania, Venezuela, Chile, etc. y las toneladas de ayuda humanitaria que recibimos de todas partes del mundo. Yo misma recibí un donativo desde la Isla de Pascua. ¡La Isla de Pascua! ¡Joder, pero es que ahí no hay ni bancos!

Si haber vivido esto no te hizo ver que tienes hermanxs y sentir de vuelta el orgullo de ser mexicanxs; si no lloraste con cada perrita Frida, con cada ser humano vivx en brazos de lxs topos, con cada edificio desplomado, con cada cadena de desconocidos aferrados a hacer todo lo que está en sus manos por levantar a México, déjame decirte, queridx, que sí, en efecto: estás muertx por dentro.

Esta vez sí nos lo merecemos, bebesaurios:

¡QUÉ VIVA MÉXICO, CABRONES!

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  • twitter: @Amarantalks
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