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Jueves, 25 Enero 2018 16:58

Idiotez extremista

El poder a través del miedo

No es nada más que los grupos radicales que han brotado por una u otra razón a lo largo y ancho de este mundo estén totalmente idiotas y cegados por el fanatismo, por la discriminación, por el poder o el dinero. Estoy segura de que no es solamente una decisión personal y que está de más aclarar que no podemos generalizar culturas a raíz de los comportamientos antisociales de un grupo…pues porque tengo al menos tres dedos de frente.

También sospecho que hay algo más, algo más profundo, una especie de psicosis colectiva y una desenfrenada necesidad social de pertenencia que permite que actores sociales puedan convencer a un grupo de personas que solían ser totalmente ordinarias de realizar actos completamente fuera del sentido común, por medio buenos discursos, manipulación y a cambio de la promesa de maravillosas recompensas. El Estado Islámico, además, está cabrón porque, en serio, parte de su “recompensa” les será otorgada luego de muertos. ¡Es hilarante!

En realidad no es algo nuevo. En mi personal, pero no humilde, opinión, Hitler es el padre del extremismo moderno (moderno porque si viajamos al pasado y empezamos a hablar de inquisición, de cruzadas, de colonización…no chinguen que eso no era extremista y de terror). El extremismo es el soma del terrorismo en cualquiera de sus presentaciones como los narcos en Latinoamérica, Boko Haram en África y los testigos de Jehová en la puerta de mi casa el sábado a las 8 am.

Pero ¿por qué esta gente “se mete” con los civiles? ¿Qué logra? ¿Qué gana? Simplemente eso: crear terror. El miedo es una de las armas más poderosas que existen en la tierra. El miedo puede causar reacciones tan inesperadas en alguien que no podría, ni esforzándose, explicar cómo surgió el razonamiento que lo llevó a cometer tal o cual acto o tener tal respuesta.

Y es por eso que al crear miedo imponen su poderío y reafirman públicamente, con ayuda de nosotros, los medios de comunicación, sus intenciones de persistir con su lucha pasando por encima de quien sea para conseguir sus objetivos, que a grandes rasgos son acabar con los contrarios al Califato e imponer el orden del Estado Islámico en el mayor territorio posible.

Aunque también hay ataques hacia las naciones que han tenido una gran influencia en los países de la región de Medio Oriente, a quienes parecen tener un “buen” de resentimiento, y por supuesto, también están súper emperrados con Estados Unidos por la intervención (que en realidad la considero una invasión) en Irak en 2003, dando la pauta para la consolidación de la Coalición Internacional que son Estados Unidos y sesenta países más que combaten al Estado Islámico, que se conforma por exmiembros de Al Qaeda que se separaron, reclutaron un montón de chavitos con problemas de autoestima y aumentaron objetivos igual de estúpidos que antes para seguir causando terror en el mundo en el nombre de Alá.

Entonces… sí. Los ataques hacia organismos humanitarios, medios de transporte, conciertos, celebraciones que han perpetrado los grupos radicales como el Estado Islámico simplemente son formas absolutamente cobardes de demostrarnos que no tienen remordimientos en quitarle un dulce a un bebé…o ponerle una bomba en los pañales.

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