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Domingo, 11 Marzo 2018 12:08

What It Feels Like For a Girl

  • twitter: @dianaegomez

El octavo album discográfico de Maddona, Music, tiene un gran discurso feminista que nunca debemos olvidar. 

Desde hace mucho estaba esperando un pretexto para escribir sobre Music de Madonna. De hecho había preparado el discurso para comenzar a explicar a esta figura del pop mediante este álbum, pero no existe otra razón más que el de su vigencia y sus ganas de seguir sonando actual.

Comenzaré por lo importante: la experiencia. Recuerdo exactamente el momento en que fui a comprar Music en físico, tenía 11 años y no sabía de qué iría este álbum, mucho menos tenía una educación musical previa, sin embargo recuerdo que todo funcionó muy bien, y que aquel disco cumplió su cometido.

Ahora lo escucho y reitero que es un trabajo completísimo, increíble, feminista y necesario para cualquier mujer y amante de la música. Comenzaría a desmenuzarlo por los argumentos, aunque tendría que detenerme en la experiencia electrónica.

De la esquina que sea necesaria, este disco es indispensable en el ámbito feminista y las acciones que debemos tomar en 2018. Lo es porque Madonna hizo Music en su momento más certero y maduro musicalmente, y porque se respondió a sí misma sobre el amor propio, sobre lo que significa ser mujer y los estereotipos que también afectan a la parte masculina.

Se trata de su octavo trabajo discográfico, en el que básicamente apostó absolutamente toda su creatividad de ese entonces. Sabía que no tenía nada que perder en el 2000, más que derrochar historias y palabras con decenas de experimentaciones sonoras, muchas de ellas desarrolladas a partir del vocoder, un analizador y sintonizador de voz de los años 30, que daría un punto delicioso al Music.

Es un trabajo sumamente futurista que funciona como una herramienta actual, pero el gran secreto es que no deja de ser el pop de una institución como Madonna, que no se despega de la industria, por lo que el álbum es sumamente digerible con enormes joyas.

Music comienza con un track del mismo nombre y una voz andrógina dice: “Hey Mr. DJ, put a record on, I want to dance with my baby”. Se trata de la pista más famosa del disco aunque no es exactamente la más brillante, sin embargo es una introducción completa para entrar a un disco muy dinámico. 

Creo que la sorpresa más importante es la tercera canción, “Runaway lover”, que tiene capas sobre capas de música electrónica, y mantiene una oscuridad asombrosa, como si hubiera salido de las clubs más peligrosos de Berlín.

La voz de Madonna juega un papel importantísimo, porque por primera vez notamos ese juego entre su garganta y las consolas. Esa dinámica la mantiene hasta en canciones más tranquilas como “I Deserve It”, en la que sólo suena un poema sobre el perdón.

Dentro de los mensajes, Music es un álbum escrito en forma de cartas, tiene mucho contenido sensible, aborda lo importante de los fracasos y del amor propio. El himno es “What It Feels Like For a Girl”, un track que se vendió en dos versiones, la parte más electrónica y ruda contiene un video producido por Guy Ritchie, en el que se ve a Madonna y a una anciana cometiendo una serie de crímenes.

Pero el extracto tranquilo es todo un manifiesto sobre la desigualdad de género y el feminismo. Es una letra y una canción demasiada sencilla pero poderosa en el centro y que hace que el disco sea maravilloso e importante.

Music es una joya que construyó el respeto de Madonna, y que le abrió el paso a otros géneros musicales. No por nada está dentro de los mejores 100 álbumes de todos los tiempos. Me parece importante y necesario escucharlo ahora y ponerle atención a sus manifiestos sobre lo que significa “ser una chica o un chico” en estos tiempos.