Jueves, 12 Abril 2018 09:40

La amenaza blanca

  • twitter: @xavirenteria

Y en el recuerdo el Barcelona

Como el agua se nos ha ido una semana más de Champions League, contra todos los pronósticos se presentaron las remontadas. ¡Y vaya sorpresa! La hazaña conseguida el martes por la Roma al eliminar al Barcelona será recordada por mucho tiempo; para el propio club italiano es de por sí una gesta histórica.

Aprovechando el susto que le propinó la Juventus al Real Madrid y la polémica suscitada por el penalti sobre la hora con el que el Madrid finalmente selló su pase; podemos hablar del Barcelona con más calma, dejando que todas las apreciaciones viscerales se viertan sobre el escándalo de moda. 

Lo del Barcelona fue un episodio penoso, se arrastró el prestigio y se exhibieron falencias propias de un equipo mediano en grandes escenarios. Se dice que Valverde no tiene idea, que Messi estaba en modo argentina y no apareció, que los fichajes no han dado la talla, que no hay defensa. 

Se han estado buscando responsables por todas partes, incluso demeritando el grato juego que la roma nos regaló, y sin embargo, pudiera ser, que a estas alturas ya nadie tiene la culpa de nada y tan sólo estamos presenciando la natural curva descendiente luego del clímax futbolístico del Barcelona.

Cuando se alcanza el nivel de fútbol que el Barcelona logró la meta debiera ser mantener el estándar de calidad. Lo que sin duda implica redoblar los esfuerzos, bien dicen que lo difícil no es llegar sino mantenerse, el Barcelona no ha hecho lo suficiente y ese es su gran pecado.

Lionel Messi es, para mí, el mejor jugador de futbol de la historia. Tenerlo de tu lado es una enorme ventaja porque te resuelve el partido en cosa de un segundo o en el espacio de una baldosa. Pero por otro lado, el equipo (el Barcelona, pero también la selección argentina) ha terminado por depender del jugador, haciendo convirtiendo sus destellos en una responsabilidad.

Cuando alcanzó su punto más alto, el juego blaugrana destacaba en lo colectivo y las individualidades, particularmente las de Messi, eran una característica propia de ese estilo de juego. Era el momento idóneo para certificarse en calidad, pero no se logró la constancia necesaria para extender la época dorada.

Hoy la balanza se ha inclinado casi completamente del lado de las individualidades, reducidas principalmente a Messi y Luis Suárez. El partido de vuelta que Valverde le planteó a la Roma lo confirma y bien valdría que el técnico se hiciera aún lado, fue lastimoso.

Es buen momento para que el Barcelona haga uso de su memoria a corto plazo, necesitan sentarse a ver videos de ellos mismos pero de hace unos años y entonces pensar en lo que viene: Ganar la liga, poder utilizar al 100 % a Coutinho, consolidar a Dembelé en el plantel, renovar la dirección técnica y pensar en los refuerzos.  

Urge. Enfrente está el Real Madrid de Cristiano Ronaldo y Zidane, que se perfila para lograr su tercera Champions al hilo, algo sin mayor precedente que el doblete conseguido por ellos mismos el año pasado. 

Es la amenaza del Real Madrid; la amenaza de dejar en el recuerdo para siempre a aquel Barcelona y ese fútbol total que tanto padecieron; la amenaza de poner las cosas en su sitio y de una vez por todas pintar el fútbol de blanco.

Javier Rentería