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Lunes, 29 Enero 2018 13:18

Cohesión priísta

  • twitter: @gentetlx

Por Edgardo Cabrera

El primer bloque de candidaturas salió sin sobresaltos en el PRI, el gobernador Marco Mena movió las primeras fichas del ajedrez privilegiando el reparto entre grupos, algo que puso a tambalear a la oposición que el sábado -tras los anuncios oficiales- inundó de comentarios negativos las redes sociales dándole mayor promoción a la baraja tricolor.

Para empezar y aunque se presumen serias diferencias con su antecesor González Zarur, en los hechos es claro que existe un interés superior y es ganar las elecciones de este año en Tlaxcala de ahí que en el reparto el marianismo fue incluido en el distrito más cómodo que tiene el PRI, el I, con Mariano González Aguirre.

En el distrito II la ungida fue la secretaria general del sindicato de Salud, Blanca Águila, mujer plenamente identificada con Beatriz Paredes Rangel.

En tanto que para el Senado la baraja la jugará directamente Marco Mena con una de sus funcionarias de mayor confianza, la ahora ex secretaria de Gobierno,Anabel Alvarado Varela, quien llevará como comparsa a Florentino Domínguez.

Al “profe” (de quien anticipamos privilegió desde hace meses su interés personal de ser candidato al senado aprovechando su cargo de dirigente estatal del PRI) ¡se le hizo!, pero contrario a lo que esperaba, irá en segundo lugar de la fórmula para obligarlo, ahora sí, a ponerse a trabajar en beneficio de una causa común y superior: el triunfo del tricolor.

Pelea distrital

Ya con los candidatos federales prácticamente decididos por las coaliciones que encabezan el PAN, PRI y Morena, podemos dibujar un primer escenario.

En el distrito I parece que todo fue puesto en charola de plata a favor de Mariano González Aguirre. Esa zona es el principal bastión del partido en el poder y en porcentaje de población gobernada es precisamente el Revolucionario Institucional quien lleva mano con sus presidentes municipales.

Humberto Macías del PAN y José de la Luz Sosa Salinas de Morena están condenados al fracaso, en primera, porque los grupos internos de los partidos que los apoyan están en desacuerdo con sus imposiciones. En segundo lugar y sobre todas las cosas, porque la maquinaria gubernamental y el experimentado y exitoso marianismo no dejará perder ese bastión.

En el caso del II distrito la pelea será entre mujeres. Blanca Águila traerá consigo no solamente la maquinaria gubernamental sino que también el bastión priísta de la capital representado por Anabell Ávalos y la vieja guardia personificada por el beatricismo, sin olvidar al sistema sindical que ha mostrado cohesión cuando de elecciones se trata, será, por tanto, el rival a vencer.

Su contrincante más fuerte será el orticismo con la sobrina consentida, Alejandra Ramírez, quien traerá no solamente a la estructura universitaria y el cobijo del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, nos dicen que un fuerte bloque de lorenistas se decantará por ella ante la pequeñez que ha mostrado el abanderado de Morena, Rubén Terán a quien, nos cuentan, le podría reventar en plena campaña un escándalo legal por añejos problemas que enfrenta con el fisco.

Finalmente el tercer distrito cuenta con un panorama similar al I, en esa zona va en caballo de hacienda la senadora Lorena Cuéllar Cisneros a quien sus opositores le dejaron campo fértil para llevarse de pechito la campaña.

Pareciera que el PAN operó a su favor al quitar al diputado Juan Carlos Sánchez (Saga), el único que venía trabajando y construyendo una estructura sólida, mientras que el PRI determinó dejarle esa cuota al Panal para que compita la joven diputada local, Sandra Corona a quien le cobrarán factura por su incongruente actuar.

Pronóstico reservado

En el caso del Senado sólo resta conocer quién será el candidato que enviará el PRD a la fórmula del Frente, algo que se definirá en los primeros días de febrero cuando la cúpula partidista escoja de entre Alberto Amaro, Gelacio Montiel y Santiago Sesín.

Hace 6 años el PRI perdió, aunque no hay que olvidar que les anularon más de 40 mil votos por la confusión de los electores quienes marcaron erróneamente la boleta dado que no entendieron que se trataba de una coalición parcial en la que solamente por la Presidencia de la República iban juntos.

Ahora con la coalición total, el Revolucionario Institucional quiere reducir el margen de error y con ello se convierten en altamente competitivos con Anabel Alvarado que trae todo el respaldo de Marco Mena y el gobierno federal.

En tanto que Morena, con la desconocida Ana Lilia Rivera y el cartucho quemado de Álvarez Lima, traen como principal activo a López Obrador quien ya una vez llevó al triunfo a candidatos sosos y perezosos que lo único que tuvieron que hacer fue reunir los requisitos para inscribirse en el proceso y sentarse a esperar.

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