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Miércoles, 07 Febrero 2018 13:50

Agandalle

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Por Edgardo Cabrera 

A escasos siete meses de que se le termine el periodo para el que fue electa, Martha Palafox será recordada por su agandalle por mantener en la nómina del Senado a sus hijos como supuestos asesores.

En diciembre del año 2012 el diario La Razón fue el primer medio nacional en poner el dedo en la llaga al develar que sus hijos Mauricio y Gabriela fueron incluidos en la nómina de su equipo con sueldos que iban de los 27 a los 40 mil pesos.

En aquella ocasión arremetió contra el medio de comunicación y contra todos aquellos que retomamos la información. Negó que existiera nepotismo y aseguró en su defensa que: “vienen a aprender, los traigo para que sepan cómo se hace un proceso legislativo y ellos después puedan decidir sus caminos en la vida política”.

Meses después, según nos dicen, Gabriela dejó de aparecer en la nómina pero ahora sabemos que Mauricio no solamente se quedó, sino que “aprendió” muy bien y escaló de secretario particular a asesor de “lujo”, según lo que publicó ayer otro diario nacional, Excélsior, quien puso al descubierto que el pimpollo de la tlaxcalteca tiene un ingreso mensual bruto de 146 mil pesos.

Pero no solo lo anterior, entre los asesores de “lujo” que tiene la senadora tlaxcalteca también cita el caso de Gabriela Flores Viveros quien tiene ingresos mensuales brutos de 146 mil 500 pesos, aunque nuestras fuentes nos comentan que el nombre correcto de la empleada no es Gabriela sino Daniela, esposa de Mauricio Palafox.

Hablaríamos por tanto que los parientes gozaron durante el periodo legislativo de Martha de una beca, y es que nos cuentan que no son tan notables en su labor, basta checar la estadística y la eficacia legislativa de la senadora.

Si bien, como suele ocurrir, ahora vendrá la defensa y la negación, es innegable que la ex petista y ahora flamante integrante de la bancada del PRD aprovechó muy bien el cargo para favorecer a su familia.

En Tlaxcala prácticamente nadie, incluidos presidentes municipales, le reconocen alguna gestión económica en beneficio de la población y menos trabajo en defensa de los sectores más desprotegidos.

Lo peor del asunto es que en su afán chapulinesco no se aparta de Andrés Manuel López Obrador (quien la impuso como candidata a la gubernatura en 2016) en espera de un nuevo hueso y de cubrirse del manto protector que brinda el tabasqueño a corruptos, desleales, violentos, políticos en desgracia, narcotraficantes y otros tantos que forman parte de la mafia del poder.

Llama la atención que aquellos izquierdosos que se rasgan las vestiduras por los excesos de los poderosos se queden callados ante la evidencia de una política que en teoría comparte sus ideales.

Más incongruencias

Por cierto que la ex candidata a la gubernatura por Morena es ejemplo de la mayor incongruencia de nuestra clase política.

Recordemos que llegó bajo las siglas del PT y desde ahí sirvió en ocasiones al PRI. Evadió estar presente en votaciones relevantes de los temas impulsados por la izquierda o por el tricolor, nunca negó su amistad y cercanía con Manlio Fabio Beltrones quien incluso, nos cuentan, en más de una ocasión sirvió de interlocutor entre la huamantleca y el entonces gobernador Mariano González Zarur.

Luego vio una rendija de oportunidad y se metió a Morena donde desplazó a Alfonso Sánchez Anaya y Edilberto Algredo Jaramillo quienes fundaron en Tlaxcala el partido del tabasqueño.

Terminó siendo candidata a la gubernatura con los patéticos resultados que todos conocemos, al final se quedó sola con un cascaron al que nunca le interesó fortalecer en su estructura.

Tras la elección del 2016 fue desplazada por Lorena Cuéllar quien se convirtió en la favorita de López Obrador a tal grado que se la llevó al bloque morenista-petista del Senado y la hizo candidata a diputada federal por el III distrito para competir en las elecciones de este año.

En berrinche por ser desplazada, Martha se fue a refugiar a la bancada del PRD que estaba urgida de legisladores ante la fuga de varios de varios de sus cuadros que se fueron a Morena, a cambio la mantuvieron en la secretaría de la Mesa Directiva.

Ahora, en su nueva realidad, en muy pocos ratos sirve a los intereses legislativos del partido de la Revolución Democrática ya que sigue apoyando a López Obrador, es decir, pese a estar con el PRD, de forma ingrata no apoya a su candidato presidencial, Ricardo Anaya, lo que evidencia, una vez más, que es una política de cuidado, de deslealtades y poca confianza.

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