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Domingo, 11 Febrero 2018 23:10

Lobos revive, Puebla no es nada fuera de casa y la última carta del Real Madrid

  • twitter: @DonKbitos

Aquí hay de todo, como en botica

Lobos BUAP revive

El gol de Milton Caraglio parecía el último clavo al ataúd del proyecto comandado por Rafael Puente del Río. Con cuarenta y cinco minutos por delante, todo parecía indicar que Lobos BUAP desaprovecharía otra oportunidad para salir del fango y, de una vez por todas, comenzar a asegurar su permanencia en Primera División.

Sin embargo, con el agua muy por encima del cuello, el mandamás de los universitarios apeló a una de las cartas que tan poco había utilizado en el torneo, la de Jerónimo Amione. El delantero salió del banco, igualó los cartones y devolvió la ilusión a la Jauría.

El Atlas de Rubén Omar Romano se desdibujó, perdió el control de la pelota, se olvidó de lo mostrado en la primera parte y dejó todo servido para la voltereta local. Del resto se encargó Julián Quiñones, quien, con un doblete de fogonazos, sentenció el primer triunfo de la BUAP en el torneo y dejó en 11 la cantidad de puntos mínima a conquistar, de ahora en adelante, para que Lobos asegure su permanencia en el máximo circuito por un año más.

Dada su osada propuesta de juego, su corta pero eficiente trayectoria, así como la urgencia de tener nuevos rostros en los banquillos de nuestro futbol, pase lo que pase con el equipo poblano, Puente del Río tendrá las puertas abiertas en la Liga MX, para seguirse haciendo camino; aquí la duda pasa por la institución universitaria, que deberá plantearse el seguir afrontando el resto del torneo con la misma alegría y despreocupación que lo hizo estrenarse en Primera o avocarse en sacar puntos, sea como sea, y mantener la categoría con un proyecto a largo plazo.

En la agenda: Tigres, Morelia y Veracruz (donde podría terminar de escribir la historia). Dos semanas cruciales para resolver la incógnita.

Fuera de casa, la Franja no se encuentra

Entre las gratas sorpresas del Clausura 2018 de la Liga MX, el Puebla de la Franja es una de las principales. Entre sus virtudes: un plantel modesto pero bien estructurado, una idea de juego que, cada vez, se asimila de mejor manera y un estratega como don Enrique Meza que, desde su llegada, demostró por qué sigue y seguirá siendo uno de los próceres del futbol mexicano; sin embargo, este conjunto de fortalezas y elogios (sobradamente merecidos y verdaderos) desaparecen cada vez que la Franja abandona el Cuauhtémoc.

En casa, el equipo del Ojitos es frío y calculador, aprendió a reducir su margen de riesgo y se convirtió en un equipo pragmático, capaz de dar grandes golpes de autoridad que su afición no disfrutaba desde hace largo tiempo. Nueve puntos conseguidos de nueve disputados (ante rivales de categoría como Tigres y Chivas, o rivales directos por la permanencia como Veracruz) lo comprueban. Pero, cuando de salir de casa se trata, el panorama se oscurece: tres derrotas en igual número de cotejos lo comprueban (Morelia y León pudo tenerse mejor suerte; contra Xolos, mejor no recordarlo).

Para este torneo, los poblanos tienen 22 puntos como meta y, visto el accionar de la Franja a lo largo de estos seis partidos, el objetivo no es –en absoluto- descabellado. Mientras el Cuauhtémoc y su afición sigan funcionando como el ‘fuerte’ de la Franja y una pesadilla para los rivales, cualquier tropiezo fuera de casa será menos doloroso.

Toluca, mitad de semana y un horario para que la afición responda, como él lo ha hecho en casa, es el panorama inmediato del cuadro enfranjado; en todos los sentidos, que el Cuauhtémoc dicte sentencia.

La cura del Rey

Apenas febrero y el panorama del Real Madrid luce, por no decir ‘desolador’, poco alentador para lo que sus exigencias demandan. El cuadro dirigido por Zinedine Zidane, el mismo que consiguió una brutal cantidad de títulos en los últimos veinticuatro meses, deberá jugarse su última carta en los octavos de la Champions League.

Por mucho que pueda presumirse de lo realizado por el entrenador francés y su plantilla, lo único cierto es que, hoy en día, la Copa del Rey ya no existe, la Liga es más una utopía que un sueño y la Copa de Europa es la única opción de salvar la temporada.

Sobre el Madrid se han dicho, se pueden decir y se seguirán diciendo muchas cosas, pero lo único cierto es que, a lo largo de su existencia, este equipo es el especialista número uno en burlarse de su propio destino. Cuando las cosas pintan para el paraíso sin final, aparecen derrotas inverosímiles y eliminaciones absurdas; y cuando el infierno es la única salida, los blancos conquistan la máxima gloria del orbe futbolístico.

Así llegó Zidane en 2016, en este mismo escenario, con un Madrid abatido en Copa, con la Liga sentenciada y la Champions como único salvavidas; y sucedió lo que otros verían como ‘inesperado’ pero el Madrid lo ve como ‘siempre posible’: una liga a nada de dar la vuelta y la Undécima. A esto le siguió una cosecha brutal de victorias, una reampliación en sus vitrinas y un bicampeonato de Europa que nadie ha logrado en la historia del futbol gourmet del Viejo Continente.

El Rey está enfermo pero, como buen monarca, sabe que la cura de sus males siempre aparecerá no cuando él la pida sino cuando más la necesite.