Jueves, 15 Marzo 2018 01:16

Patear al tigre

  • twitter: @Olmosarcos

Se equivocan pensando que la raza del felino es morena

Con una aprobación en 20% del presidente emanado de su partido, con una intención del 16% del voto para el candidato presidencial de su alianza, identificados por la palabra corrupción en su regreso al poder, el PRI, le da patadas al Tigre.

El Revolucionario Institucional, agita el gallinero y sigue en búsqueda de causar el mayor resquebrajamiento posible del voto en el contexto electoral, con el afán de rescatar algo mediante su aceitada y adinerada estructura de cara a julio próximo.

Bajo el argumento de que López Obrador se encuentra detrás del sector de la sociedad que exige, señala, acusa y evidencia el mediocre papel de la clase política que nos gobierna, desde el candidato priista José Antonio Meade, pasando por su coordinador Aurelio Nuño, su otro coordinador Eruviel Ávila, el presidente del partido Enrique Ochoa Reza y hasta el gobernador panista aliado Miguel Ángel Yunes Linares, todos le dan patadas al ‘Tigre’ sin reconocer que dentro de la naturaleza del ‘felino’ está el hartazgo, la descomposición social y el repudio a un sexenio que se dedicó a todo menos a lo prometido.

"Si se atreven a hacer un fraude electoral, yo me voy a Palenque, y a ver quién va a amarrar al tigre, el que suelte el tigre que lo amarre, yo ya no voy a estar deteniendo a la gente luego de un fraude electoral, así de claro, yo por eso deseo con toda mi alma que las elecciones sean libres y limpias; y que decida el pueblo quién será el presidente", fueron las palabras de López Obrador en la 81 Convención Bancaria en Acapulco, Guerrero, que soltaron al perro rabioso que se esconde detrás del copete en Los Pinos.

Con sus discursos acartonados y faltos de sustento con lo real para tener la mínima credibilidad, el priismo se lanza de nueva cuenta contra la propia sociedad, en lugar de priorizar la rendición de cuentas. Y ni hablar de Yunes Linares, una decepción de gobernador que desconoce que fue 'El Tigre' el que lo llevo a la gubernatura. Si ese felino, no hubiera despertado en Veracruz, seguramente seguiría gobernando el PRI aquella entidad al amparo del gobierno peñista sentado reposando en sus laureles.

Está bien la reflexión, los reclamos y señalamientos de lo irresponsable que sería López Obrador de no hacerse cargo del fuego que hierve dentro de sus revolucionarios, sin embargo, la naturaleza de lo que se ha visto son capaces de hacer desde Los Pinos para retener el poder, le ha quitado al tabasqueño las riendas y la potestad de domar una bestia que da zarpazos y suelta mordidas.

El Tigre tiene manchas parecidas a las que mueven a los Lopezobradoristas, pero su ADN no es de morena. El Tigre proviene de una sociedad mucho más informada, mucho más involucrada, mucho más echada para adelante, menos discreta, a la que no le importa quedar bien, envalentonada por el hartazgo, movida por las tantas historias de horror que suelta esta tierra, enojada, herida y sobre todo resuelta a no permitir más tropelías.

El Tigre va a despertar recio desde diversos sectores de la sociedad, si el Gobierno Federal trata de repetir las mismas prácticas mañosas, corruptas y que turcen la ley, como dieron un enorme ejemplo en el Estado de México cuando pusieron con calzador al primo del presidente, Alfredo Del Mazo.

El Tigre puede ser amenazante, si se le sigue pateando, ruge fuerte al evidenciar la forma estruendosa en que el Gobierno Federal usa el aparato de justicia, el dinero público, a los secretarios del Gabinete Federal como jefes seccionales de campaña, a la televisión para difundir sus mensajes de odio o a sus candidatos con discurso hipócrita, en aras de hacer del poder un ajedrez y colocar a sus peones en el lugar del rey.

De repetirse una escena como la de 2017, claro que se soltará algo más que el descontento, y no hará falta ningún discurso incendiario de un caudillo rojo para soltarlo, será nuestra propia conciencia y los últimos seis ominosos años, los que darán mucha razón a millones de ciudadanos que libremente han velado por un cambio en las formas rancias de hacer gobierno, en pro de un cambio que se ha aletargado desde aquella elección teatral del año 2000.