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Viernes, 04 Mayo 2018 00:58

Anaya y el discurso sin sustento

  • twitter: @Olmosarcos

Temas y más temas se le van de entre las manos por las ominosas alianzas

Tras el debate presidencial, pareciera que el panista Ricardo Anaya tomó nuevos bríos y sigue intentando, por todos los medios a su alcance, colocar sus temas en la agenda mediática como lo ha venido haciendo el principal adversario desde el arranque de la contienda con la amnistía, el modelo económico y la corrupción.

Anaya intenta cada mañana, con conferencias matutinas, ganar el mayor espectro posible del ojo noticioso y político, pero sin lograrlo. Sus declaraciones tienen eco cuando atacan y nada más. Nadie sabe mucho de sus proyectos tecnológicos más allá de la propuesta de aumentar salario mínimo y perseguir al presidente (aunque luego le haya planteado una alianza).

El problema es uno y es muy básico, sus dichos son fácilmente refutables porque carecen de sustento cuando uno observa a los gobiernos que sustentan la alianza que el panista propició.

Por la mañana, con esos dotes articulados y en ese afán de posicionamiento, el candidato redactó: ‘La libertad de prensa es fundamental para la democracia. En el gobierno de coalición del Frente habrá absoluto respeto y garantías para el libre ejercicio del periodismo’.

La pregunta que queda en el aire es ¿pero, y Yunes y Moreno Valle? ¿Qué hacer con una coalición que respalda a gobernadores que acosan de tal manera a periodistas y defensores de Derechos Humanos?

Miguel Ángel Yunes Linares, mantiene un rechazo constante a la prensa, un desprecio sostenido por el periodismo que le denuncia y una complacencia presupuestal con quien le aplaude, además su gobierno ignora y maltrata a colectivos que exhiben la selectividad y complacencia con la que trata al crimen, después de la fracasada promesa de atemperar en seis meses a la delincuencia.

El caso de Moreno Valle no es muy distinto. Omisión y represión al periodismo crítico, persecuciones políticas a opositores, armado de casos y encarcelamientos a quienes pensaron distinto de la imagen que quiso vender de un gobierno que permitió todo al cruce de sus dedos.   

Es ahí, cuando el discurso presidencial de un candidato respaldado por ambos mandatarios pierde todo sentido, carece de sustento.

Señor Anaya, habría que pensar mejor esos posicionamientos fácilmente refutables cuando en la praxis se analizan con detenimiento.

Señor Anaya, sería usted un mejor candidato, si en lugar de representar los intereses partidarios y aplaudir a gobernantes de verdadero talante autoritario, decidiera usted insistir en que detengan la idea de perpetuidad en el poder mediante familiares.

Muy lejos quedaron sus mensajes de apoyo a la persecución de la que fue objeto quien hoy quiere gobernar la capital poblana o las llamadas de auxilio de un panismo tradicional de Veracruz que fue desterrado por el yunismo, que sustituyo al duartismo solo en forma y nada en fondo.

Anaya, no solo traicionó a sus correligionarios en aras de hacerse de poder, también se traicionó a sí mismo y esa es la principal razón de que su campaña ruede sin rumbo en consecuencia y no adelante en la batalla presidencial.