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Lunes, 28 Mayo 2018 00:04

Justicia electorera

  • twitter: @Olmosarcos_

El de Veracruz un caso de selección natural en la política, reina el que más duro puede golpear

Los voceros del gobierno del Estado de Veracruz claman contra quienes les señalan algunos puntos incongruentes por la ‘oportuna’ petición, con marco electoral, de la ficha roja para Karime Macías Tubilla, la esposa del ex gobernador Javier Duarte de Ochoa, quien llevara los destinos del DIF Estatal y quien también tuviera metida la mano en el gobierno de su esposo encarcelado.

Para el círculo rojo en la entidad veracruzana no es descabellado hablar del papel de la mujer que escribió ‘sí merezco abundancia’ en forma de planas en su supuesto diario, como un filtro para que el ex mandatario tomara decisiones, muchas de ellas con carga económica o con amplia incidencia en las arcas estatales. Es público que tenía en la nómina a su parentela, desde primas hasta sus sobrinos, manejando estrategias que van desde redes sociales, elencos artísticos de ferias y convenciones, hasta cientos de millones en todo tipo de actividades en favor de la familia Duarte Macías y no tanto de los veracruzanos.

Su papel protagónico dentro de la estafa a los veracruzanos sería innegable, sin embargo, lo cuestionable del contexto de la investigación y los señalamientos de comportamiento delictivo no es solo el tiempo, ni la forma en la que se aplica la justicia, sino también el contexto.

En 2017, agosto 02 para ser exactos, el Fiscal veracruzano Jorge Winckler Ortiz, aseguró que se encontraba en manos de la Procuraduría General de la República el ejercicio de la justicia contra Macías Tubilla ya que se trataba de un delito de materia federal. El encargado de la justicia en la entidad, hombre de todas las confianzas del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, indicó que la esposa del ex mandatario ‘no era funcionaria y tampoco percibía un salario oficial’, por lo que desechó esa idea.

El Abogado Winckler (reconocido a nivel nacional también por la indolencia con colectivos de desaparecidos) fue enfático con la no investigación a Karime, mientras que en la conferencia de prensa del día de ayer informó algo que llamó la atención a los reporteros y periodistas, que contrario a lo dicho con anterioridad, la FGE incluso contrató más personal para investigar a la ex primera dama de Veracruz.

Y no es la primera ocasión en la que la actuación de la justicia en aquella entidad, viene acompañada de un contexto político, persuasivo o distractor de la opinión pública, en distintos textos que ha se han escrito en este espacio de opinión se ha denunciado el papel bautismal del gobernador y su selectiva Fiscalía a modo:  http://www.parabolica.mx/2017/columnas/mi-villano-favorito/item/2752-comprar-impunidad-en-veracruz-ii y http://www.parabolica.mx/2017/columnas/mi-villano-favorito/item/2241-como-comprar-impunidad-en-veracruz. Otros periodistas de renombre como Alvaro Belín (https://alvarobelin.com/2017/03/13/la-justicia-en-veracruz-un-traje-a-la-medida/) o el propio Alejandro Aguirre, han sido puntales en reconocer que detrás de los movimientos del Fiscal y del gobernador en materia de justicia ha existido un contexto electoral fuerte, consistente e innegable.

Y es que puede resultar hasta obvio que ante las fallas en las estrategias tanto a nivel federal como en las elecciones estatales, para pulverizar el voto, la inconsistencia de los escándalos que el gobierno ha guardado de forma sigilosa para ser usados de forma casualmente calendarizada, resulta imprescindible detenerse a leer lo que fue ha sido y será sobre este proceso, sin exculpar a Macías Tubilla, lejos de señalarla como una presa política, entender que en política no hay coincidencias.

El gobernador abrió tantos frentes y ahora sólo se ocupa de uno, el electoral. El actual gobernador y su hijo, que busca ser su sucesor, pasaron de ser defensores de las causas nobles y paladines de las preocupaciones sociales, a ser una mafia que incumple y se justifica con virulencia, mientras se autocomplacen al ejercer el poder a su antojo.

La justicia utilizada para tapar baches electorales, para justificar lo injustificable, para aminorar las pifias del papá y que no golpeen al hijo, para obstruir que se hable de las promesas incumplidas, que los escándalos nacionales no profundicen en el indeciso ánimo electoral o para que los caprichos pasen los filtros del congreso y así tener un guardadito por si las dudas. 

La selección natural, también tiene episodios en la política veracruzana. Gobierna el que ha sabido golpear más fuerte, el que ha sabido presionar a ex enemigos para lavarlos de los pecados que pudieron haber cometido y encausarlos de la mejor forma. El Duartismo actuó exactamente igual, persiguió hasta donde pudo a los Yunes para sacarlos varias ocasiones de la contienda, sin embargo, ser gobierno no es una cuestión de venganzas, mucho menos en un estado tan maltratado como Veracruz.  

El entramado de venganzas y reproches entre Yunes y Fidel, luego Duarte-Karime y los hijos del mandatario panista, parece más una historia de pistoleros del lejano oeste persiguiéndose los unos a los otros a ver quién es el que más puede. Ambos flancos actuaron, actúan o actuarán, alejados de la idea del acceso a la justicia y con la mira puesta en obtener alguna rentabilidad electoral.