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Jueves, 31 Mayo 2018 00:42

Críticos serios de AMLO: Más necesarios que nunca

  • twitter: @Olmosarcos_

Sin fobias clasistas o futurismo electoral

La inminencia de la victoria del tabasqueño coloca a la sociedad mexicana en diversas encrucijadas, una de ellas, quizá de las más polémicas será el papel de la libertad de expresión.

No es un vaticinio, es un análisis basado en los números de Bloomberg que colocan a Andrés Manuel López Obrador en un margen de 42% – 48% y con miras a ser primera minoría en ambas cámaras.

Con alertas del carácter trumpista del candidato presidencial de Juntos Haremos Historia, que describe la prensa internacional, la presencia de sus críticos más acérrimos en espacios de opinión, como comunicadores y mostrando un enfoque distinto al que sea el nuevo oficialismo, será fundamental.

Los ciudadanos también jugaremos un papel fundamental, quitándonos la apatía, apelando al deseo de tener una patria justa en el sentido amplio. Habrá que participar.

¿Cómo? Haciendo crítica seria, no basada en fobias y argumentos de futurismo, de comparativas electoreras. Con datos, declaraciones, investigaciones, hechos.

¿Por qué? Por los contrapesos que necesitará el mandatario en turno, los que lo obligarán a no olvidar lo prometido y a cumplir, a no fallar.

¿Para qué? Para limitar el carácter autoritario que ha podido representar en muy diversas decisiones que ha tomado a lo largo de su carrera política.

¿Cuándo? A partir de ya. Entendiendo que el discurso de odio y división solo lo ha fortalecido, le respalda en las más disonantes diatribas de su discurso.

¿Qué esperamos? Que no se deje de ofrecer conferencias de prensa, que se someta al escrutinio de toda la prensa, que no denigre a los miembros de los medios de comunicación, que no seleccione a los medios amigos. Que no excluya, persiga o corra a quienes le resulten incómodos.

Si bien, no comparto el carácter conservador de opinadores de amplia fama en canales de estrellas o que han visto la transformación del país entre milenios, su palabra será fundamental, válida e incluso oportuna.

También habrá que cambiar el enfoque con el que se leen los medios.

La Razón, Excelsior y hasta el Universal, podrían convertirse en los nuevos medios de contraste, mientras que La Jornada, Sin Embargo o incluso Reforma, podrían tener un carácter más oficial.

Y también habrá que estar alerta de la radicalización del discurso y omitir los llamados a la autocensura, a la omisión insidiosa y por supuesto a la violencia, el camino más alejado al escarnio público.

Habrá que entender que la verdad, tiene un carácter subjetivo, pero la realidad, es el espacio en el que el idealismo se torna una batalla constante por llevar a la realidad el mundo que queremos ver.