Images
Miércoles, 13 Junio 2018 01:12

Anaya y lo que representa

  • twitter: @Olmosarcos_

El discurso más articulado pero carente de la más básica de las fórmulas: Pisar el suelo

Tras el cierre del tercer y último debate por la Presidencia de la República, queda mucha decepción de que alguno de los cuatro candidatos sea quien nos represente en el próximo sexenio.

La desazón llega más al fondo cuando hablamos de que los candidatos no pudieron articular propuestas ni hablar de los cómos, no pudieron salir del recinto sin estar revestidos de procesos judiciales o sin quitarse la carga de lo que representan.

En este sentido, la candidatura de Ricardo Anaya que se originó de una ruptura que resquebrajó al PAN, que hundió al PRD y de la que Movimiento Ciudadano se ha deslindado en algunas regiones del país, es la que más llama la atención por la expectativa con la llegó al Debate.

Ricardo Anaya, el suspirante que mejor articula oraciones y que es bueno para polemizar, el que habla inglés y francés, el candidato que se propone como dueño del futuro, innovador hasta la tráquea, un prócer de las universidades y un hijo de la buena mercadotecnia, es un candidato cuya campaña carece del más mínimo sustento a nivel de piso.

Hablar de energías limpias y del paso a los automóviles híbridos por encima de los de gasolina como un reloj de muerte resulta obsceno, aunque suena muy bien, es irrealizable en un México de 50 millones de pobres con tan mala distribución de la riqueza.

Paneles solares e internet para todos, suena extraordinario, pero faltaría que el candidato recorra esos amplios cinturones de pobreza que son bastos en la extensión territorial de México, en las afueras de las ciudades y más allá en las zonas del campo a tan solo unos kilómetros de la opulencia partidista, donde no existe si quiera, ya no digamos señal de telefonía celular, donde no hay carreteras, servicios o acceso a la salud.

‘¿Sabrá Anaya qué hay zonas del país que no tienen ni siquiera acceso por caminos de terracería?’ escribió Gabriel Guerra en su Twitter y lo comparto.

Anaya y sacar el celular cuando está prohibido, Anaya y refutar a otros candidatos cuando se le acabó el tiempo, Anaya e interrumpir a los moderadores. Anaya y tener la palabra delito en la sien. Anaya el que no es populista pero va a regalar tabletas para los jóvenes a los que han dejado sin posibilidades de trabajo ni estudio.

Y el problema va más allá, lo que representa Ricardo Anaya también es a ese grupo político del que hoy se dice divorciado. Representa al Pacto por México, representa la forma en que se fraguaron reformas a las que ahora critica o denuesta. El panista representa también lo que solapó a su llegada a la dirigencia nacional del PAN.

Anaya representa también al Moreno Valle persecutor de opositores políticos o al Yunes Linares que presiona alcaldes para conseguirle apoyos al hijo. Representa al Fox del panismo que pactó para ‘gobernar en paz’ y representa también al Calderón de la guerra para legitimarse en medio de un mar que dejó más de 100 mil muertos.

Ya no digamos sobre las acusaciones y escándalos que pesan sobre él, Anaya representa la forma de hacer política que tanto critica.

Pero en algo, el tiempo dará la razón a los críticos del candidato Anaya, y es que, su propuesta de vanguardia va a acentuar todavía más la desigualdad económica en cuanto descubra la brecha que abre la desigualdad tecnológica.