Domingo, 25 Febrero 2018 15:27

Famosos al poder, legalidad y oportunismo

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Habrá una condena de la sociedad, que se reflejará en las urnas.

La naturaleza del Poder Legislativo, que demanda la representación de todos los sectores de la sociedad, hace indispensable que participen lo mismo profesionales de distintas ramas, campesinos, obreros, docentes y, por supuesto, actores, cantantes y deportistas, siempre que estén en la legalidad.

Esto no debería asustarnos, y rechazarlo es sectario y cae en la negación de la pluralidad que requieren las representaciones en las dos cámaras de Congreso de la Unión y los locales.

Es un error de apreciación, sobre el papel del Poder Legislativo en la vida del país y los estados, suponer que son solamente los licenciados o aquellos con maestrías y doctorados, quienes deberían ocupar curules y escaños.

Un campesino que no cursó más allá de la primaria, pero que tiene una sólida representación y trabajo en su comunidad, tiene mucho que ofrecer como legislador.

Lo mismo por sus conocimientos empíricos de agricultura, que por el conocimiento detallado que tiene de los pueblos que va a representar en una legislatura, y por los que puede realizar una eficiente labor de gestión.

Igual aportan y han aportado en el pasado actores, pues hasta la Legislatura LIX, en que se les dio ya solamente una suplencia, la Asociación Nacional de Actores (ANDA) tuvo históricamente una curul por el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Uno de los actores que mejor papel tuvo como diputado federal, fue Ignacio López Tarso; lastimosamente muy lejos está el desempeño en la actual LXIII Legislatura de Carmen Salinas, a quien se le dio la curul como premio por ser la eterna porrista del priísmo.

Es aquí en donde cabe la reflexión: sí, el Congreso de la Unión y los estatales deben tener representación de todos los sectores y todos los oficios, pero cuando esos aspirantes a legisladores tengan efectivamente un trabajo y proyecto sociales, no solamente en el oportunismo de saltar a una arena que les dará poder y dinero.

Ese caso negativo sería, al menos con la información pública que se tiene a mano, en Puebla el de la locutora Nay Salvatori –que va a una candidatura por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena)–, quien en el pasado ha dado muestras de intolerancia, clasismo, inconsistencia ideológica, frivolidad y ha sido señalada por revictimizar a una mujer y hasta por vender productos milagro.

Pero Morena no solamente ha decepcionado en Puebla con la locutora, sino que en la Ciudad de México estaría por postular al ex actor y estríper, Sergio Mayer o al actor, conocido por la serie del entonces Imevisión, “La Caravana”, por su papel de “Margarito”, Ausencio Cruz.

En ninguno de los tres casos hay registro de compromiso social ni trabajo político previos, sino que de un día a otro pretenden dar el salto de la pista actoral o de locución, a la política.

Es un tema de que tienen todo el derecho de postularse y ser postulados, pero su legitimidad como potenciales representantes ciudadanos queda en duda porque está atravesada por el oportunismo.

Ahí seguramente habrá una condena de la sociedad, que se reflejará en las urnas, como castigo a ellos, pero también a quienes palomearon sus candidaturas.

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