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Lunes, 26 Marzo 2018 06:41

Las campañas y la previsible firmeza de las cifras

  • twitter: @‪@Alvaro_Rmz_V ‬

Arrancan las campañas, y con ello, el juego de cifras

Muchos actores políticos aseguran que las cifras que se han planteado en las preferencias electorales hasta el momento, apenas a cuatro días de terminar las intercampañas, comenzarán a cambiar dramáticamente este 30 de marzo con el arranque de las campañas federales constitucionales.


La argumentación es atendible, pero en absoluto es infalible, sobre todo en la contienda presidencial.

Efectivamente, ya no habrá restricciones para que los candidatos realicen abiertamente proselitismo y pidan el voto, además de que tendrán una intensa exposición mediática en spots.

Quienes están abajo en los pronósticos, en donde todos los análisis dan como puntero, y por mucho, al candidato de Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES), Andrés Manuel López Obrador, ven el inicio de las campañas como la posibilidad de crear un efecto mágico a su favor, casi de un día a otro.

Efectivamente, comenzará la guerra electoral a ras de suelo en los pueblos y en los distritos, y los candidatos a alcaldes y diputados locales y federales harán su parte para apuntalar a los abanderados al Senado, gubernaturas y Presidencia de la República.

Sin embargo, las estrategias seguirán siendo el eje de la disputa y la hermenéutica hacia el resultado.

La página Oraculus, que dirige el analista Leo Zukerman y que realiza el estudio “Poll of Polls” (encuesta de encuestas), muestra con claridad la superioridad total de AMLO, quien además domina en cuatro de las cinco circunscripciones electorales del país.

De ahí, hay elementos a considerar, que no se habían registrado en anteriores elecciones a la Presidencia de la República.

1.- Andrés Manuel es el único candidato, al menos en las últimas cuatro contiendas, que de un año a otro del proceso, de 2017 a 2018, ha venido en constante crecimiento, sin alcanzar, al menos hasta ahora, su clímax.

2.- El abanderado de Todos por México (PRI-PVEM-Panal), José Antonio Meade Kuribreña, aún tiene la oportunidad de jalar una buena parte del voto que, sin ser militante, en el papel tiene mayor afinidad con el Partido Acción Nacional (PAN). Hacerse de una suerte de voto útil panista, pues el ex titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) tiene en su ideología muchas coincidencias con los albiazules. Hay que recordar que incluso fue secretario de Estado en el calderonismo.

3.- Todavía prevalece la interrogante sobre las alianzas de facto. A partir del 30 de marzo veremos si el Partido Revolucionario Institucional (PRI) se le va con todo a Morena y al tabasqueño o persiste en su estrategia de solamente atacar al candidato de Por México al Frente (PAN-PRD-MC), Ricardo Anaya Cortés, lo que fortalecería la hipótesis de quienes ven una alianza soterrada PRIMor.

Aquí vale la pena la referencia histórica inmediata.

En la contienda de 2012, a estas alturas, el promedio de los estudios demoscópicos daban la ventaja al priísta Enrique Peña Nieto, con entre 45 a 48.5 por ciento; Andrés Manuel y Josefina se pisaban los talones. El tabasqueño tenía su mejor escenario con 30.2 por ciento, y la panista 29.5 puntos.

Al final, Peña ganó con 38.2 por ciento, dejando en ridículo a varias casas encuestadoras que lo inflaron de más, pero que también acertaron en su vitoria; AMLO quedó segundo con 31.57, y Vázquez Mota en tercera con 25.68 por ciento.

Comienzan las campañas, se arreciarán los ataques y el proselitismo, pero no hay garantía de que con ello se moverán dramáticamente las cifras.

 

Álvaro Ramírez Velasco