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Martes, 03 Abril 2018 22:25

El franco hedor a cadáver del PRD

  • twitter: @Alvaro_Rmz_V

El PRD ha dejado casi de existir

La imagen lo dice todo: la mujer que fue emblema de la lucha por los derechos humanos y contra la tiranía del morenovallismo en Puebla, quien fue amenazada con ácida beligerancia y que incluso puso en peligro su vida por denunciar los excesos del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas ha perdonado todo, ha olvidado las afrentas más bajas, se ha sumado con abyección al que fue su mortal enemigo y hoy justifica su cambio de visión con la alusión a una “coyuntura” electoral.

La nueva actitud de la poblana Roxana Luna Porquillo, ex diputada federal y ex candidata del Partido de la Revolución Democrática (PRD) a la gubernatura, es la misma del perredismo de todo el país.

La lamentable muestra del extravío absoluto de un partido que ya está muerto, aunque como instituto político todavía tenga vida formal, con registro y prebendas, presupuesto público y representación en el Poder Legislativo, el Instituto Nacional Electoral (INE) y hasta algunos gobiernos municipales y en los estados.

Toda la existencia misma del PRD se irá inexorablemente diluyendo luego de los procesos de este 2018 y su sumisión a Acción Nacional.

El franco hedor -como se suelen describir en las autopsias- a cadáver hará notar a los perredistas que se acabó su partido. Es cuestión de meses o años y no muchos.

Todavía, pero cada vez menos, su burocracia interna, las pocas tribus o corrientes que le quedan y se reparten las migajas que hay y su escasísima representación popular le dan vida artificial, análoga a la existencia extemporánea que los aparatos de hospital proporcionan al agonizante desahuciado.

El PRD, en Puebla como en todo el país, ya no tiene metas ni proyecto políticos, sustento ideológico ni razón de ser y estar. Su alianza con la derecha panista, con los grupos advenedizos que solamente buscan el poder por el poder, le han cancelado cualquier justificación a la existencia.

El partido que nació en la coyuntura -hablando de ellas- democrática extraordinaria de 1988, que sumó a las izquierdas de México y a la Corriente Crítica del PRI ha terminado como rémora del panismo.

Ese vaciamiento del llamado partido del sol azteca comenzó desde las trincheras de quienes, con mayor visión y posiblemente dignidad, conformaron y obtuvieron el registro como partido para el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) en 2014.

Ahí desfondaron al perredismo. Ya lo habían herido de muerte y estaba en los estertores, pero lo peor faltaba todavía: su ignominiosa alianza, desventajosa y como lacayo, con el PAN.

Si en Puebla el perredismo no representaba casi nada, con el secuestro del morenovallismo ahora es la nada absoluta.

Es además ahí en donde no se entiende por qué Luna Porquillo se la juega ahora con los panistas, sus nuevos amigos, y va a una candidatura, por el Distrito 12 Federal, el que tiene absolutamente perdido.

Hubiera sido mejor conservar la fe de quienes en ella creyeron y la dignidad ganada a pulso y con muchos sacrificios, que presentarse a una boleta en la que no tiene posibilidades de triunfo.

Sí, el PRD en Puebla y México ha dejado casi de existir.

Álvaro Ramírez Velasco