Lunes, 23 Abril 2018 02:14

AMLO y el capoteo del ataque en pandilla

  • twitter: @Alvaro_Rmz_V

En medio de la cascada de ataques, hubo silencio...

El parte del primer debate presidencial podría resumirse así: Andrés Manuel se mantuvo sereno y hábil para escurrirse del ataque tumultuario; Meade se vio equilibrado, puntual y propositivo, pero aún sin fuerza suficiente; Anaya estuvo rijoso, soltó muchos golpes, pero acertó muy pocos; “El Bronco” fue estridente y por ello seguramente ganará seguidores; y Margarita se dejó ver dubitativa y desperdició casi todas sus oportunidades.

Si forzosamente, como se espera, hay que definir a un ganador, este es el candidato de la alianza Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES), López Obrador.

Lo es por la naturaleza y la lógica de la contienda. Es el puntero en las preferencias y por añadidura de las simpatías, además de que supo mantenerse imperturbable en medio de la cascada de ataques. Todos fueron por su cabeza y algunos ni siquiera lo despeinaron.

Se dio tiempo para las propuestas en el primer encuentro de este proceso electoral presidencial que organiza el Instituto Nacional Electoral (INE) y no se enganchó con sus detractores, sus adjetivos y sus acusaciones, incluso con el riesgo de dejar preguntas sin respuestas, lo que así sucedió.

Ese es el principal reproche de sus adversarios, pero haberles respondido y entrar al enfrentamiento directo, les hubiera favorecido a ellos.

El abanderado de los partidos Movimiento Regeneración Nacional (Morena), del Trabajo (PT) y Encuentro Social (PES) tuvo una mala primera mitad del encuentro, pero se repuso en la segunda.

Pudo dirigirse a audiencias específicas, aguantó sus arranques de pasión e ignoró en muchas ocasiones los ataques más ácidos y, en el cierre, logró seguramente emocionar a muchos. Su habilidad para eludir el ataque en pandilla lo fortaleció.
Ricardo Anaya Cortés, de Por México al Frente (PAN-PRD-MC), estuvo durante todo el debate muy incisivo contra el tabasqueño y eso lo hizo ver débil. Privilegió el ataque sobre la propuesta y entró así en un desequilibrio. Fue un mastín que persiguió sin éxito todo el tiempo a su presa.

Haciendo una chocante analogía boxística, el candidato de los partidos Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) y Movimiento Ciudadano (MC) le tiró muchos golpes al puntero, pero erró demasiados. El Bronco, en ese terreno, conectó más.

Con elocuencia y fluidez, eso sí, sin embargo el panista aparentemente falló en su estrategia de ir solamente por López Obrador. Se desbocó y se evidenció obsesivo.

Por su parte, José Antonio Meade Kuribreña, el candidato de la coalición Todos por México (PRI-PVEM-Panal), aprovechó bien sus tiempos para atacar lo mismo al candidato de Morena, que a Anaya, en ese orden jerárquico en su interés.

El abanderado de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Verde Ecologista de México (PVEM) y Nueva Alianza (PANAL), planteó propuestas concretas y certeras, aunque nuevamente le faltó carisma.

Quienes prefieren las propuestas que los ataques, seguramente ven al ex secretario de Hacienda como el triunfador.

En tanto, el independiente Jaime Rodríguez Calderón, “El Bronco”, fue quien más ganó para su causa personal en el debate. La estridencia con la que se presentó y ese tono de “ranchero franco”, que evoca a Vicente Fox, pueden generarle seguidores.

La exposición de sus tragedias familiares, el supuesto secuestro de su hija y el asesinato de su hijo -ya reiteradamente usado-, le sumará simpatizantes, así como la deschavetada propuesta de imponer la pena de amputación de las manos a los ladrones.

El aportó la rispidez que le hace falta a Meade y en el ataque en banda, de todos contra AMLO, aportó mucho más, en la forma, pero no así en la esencia, que cualquiera de los otros.

De la también candidata sin partido Margarita Esther Zavala Gómez del Campo no hay mucho que decir: se vio nerviosa, dubitativa, tropezada y desperdició la oportunidad de brillar como única representante del género femenino.

Nunca quiso o nunca puso deslindarse de su marido, el ex habitante de Los Pinos, Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, y en cambio mostró que con esa pesada loza no podrá. Su esposo le transfiere todos sus muchos negativos.

Álvaro Ramírez Velasco