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Lunes, 21 Mayo 2018 11:13

La canalla ofensa contra los adultos mayores

  • twitter: @Alvaro_Rmz_V

¿Quién le pone un alto al frívolo Vocero del novopriism?

Sólo a un tipo tan frívolo como Javier Lozano se le hubiera podido ocurrir la descalificación generalizada a las personas de más de 60 años

Solamente el pensamiento torcido de un político deficiente, como Javier Lozano Alarcón, senador tránsfuga del PAN y alguna vez aspirante a gobernador -en serio-, podría haber supuesto que el denuesto indirecto pero contundente y en general a los adultos mayores podría sumarle votos a su candidato presidencial, José Antonio Meade Kuribreña, de Todos por México (PRI-PVEM-Panal).

Sólo a un tipo de tal frivolidad podría habérsele ocurrido que un spot, aunque fuera para redes, en que se cuestiona explícitamente, por su edad, la capacidad de Andrés Manuel López Obrador, candidato presidencial de Juntos Haremos Historia (Morena-PT-PES), para conducir al país, era una “buena idea”.

“Si alguien no está en condiciones, quiérelo y respétalo, pero no lo dejes manejar un país”, reza en subtítulos el material audiovisual de 36 segundos en que una mujer joven conmina a un anciano, que habla con acento tabasqueño y tiene claras alusiones físicas, aunque está de espaldas, a López Obrador, a no manejar un auto que ya ni siquiera usa llave.

Sí, 36 segundos le bastaron a Lozano Alarcón para estrellar contra el piso la imagen de hombre amable y tolerante que ha mostrado Meade Kuribreña y, en cambio, ofender masivamente a una de las principales fuerzas electorales del país, las personas de más de 60 años.

Fue una afrenta canalla contra los adultos mayores de México, quienes superan la cifra de 10 millones y además son puntuales y madrugadores asistentes a las urnas.

Mucho cuidado, porque no fallan a la cita para sufragar, por más filas que haya que hacer.

¿Cuántos de esos más de 10 millones de mexicanos mayores de 60 años hubieran votado por Meade, pero con el chistecito de Lozano han confirmado, reafirmado u optado por otra opción?

¿Quién en el PRI y el equipo de campaña supervisa al ex panista, convertido hoy en jefe de voceros de Meade? ¿Quién lo contiene, quién lo ata? Parece que nadie.

En Puebla, en donde de por sí los priístas sienten una especial repulsión contra el senador, que antes militó en sus filas y nunca dio resultados como funcionario del melquiadismo y luego del marinismo, hay una voz unánime: que Meade lo corra de su equipo de campaña.

La estela de Lozano, en cambio, sí ha sabido quitársela el gobernador José Antonio Gali Fayad y sus colaboradores, al correr al ex secretario particular de éste, Pedro Gutiérrez Varela, quien fungía, como posición del senador, como director del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep), por un escándalo sexual.

Pero el mal para Meade ya está hecho y las consecuencias negativas contra el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI) van en proceso incontenible.

Las personas más sabias y capaces que conozco tienen más de 60 años. La senectud es valor, no es defecto.

Políticamente las personas mayores son históricamente concebidas con un valor indispensable, desde las culturas antiguas.

El Senado, hoy replicado en todas las democracias como una de las cámaras del Poder Legislativo en la organización del Estado, es consecuencia del vocablo senectud, de la raíz latina sen[ex] (viejo).

(Anotación aparte, por eso y muchos otros motivos, no debió bajarse la edad para ser senador en México, de 30 a 25 años, con la reforma al Artículo 58 Constitucional, que se realizó para que Jorge Emilio González, “El Niño Verde”, del Partido Verde Ecologista de México, llegara a la Cámara alta en el año 2000).

Ojalá muchos lleguemos a ser adultos mayores, aunque no lo merezcamos del todo.

Sería maravilloso poder vivir con la experiencia adquirida, con el gozo de los pasos andados y los años como tesoro acumulado.

Escupe al cielo el abyecto iluso que desprecia a los ancianos.

 

Álvaro Ramírez Velasco