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Domingo, 10 Junio 2018 22:13

Barbosa tiene al morenovallismo contra las cuerdas

  • twitter: @Alvaro_Rmz_V

El penúltimo round de la contienda por Casa Puebla

Los morenovallistas que rodean la campaña de Martha Érika Alonso Hidalgo han conseguido, con su manifiesta preocupación y desmesurados ataques, que los poblanos volteen a ver al candidato del lopezobradorismo, Luis Miguel Gerónimo Barbosa Huerta, como el candidato a vencer.

Son ellos quienes, en demérito de una abanderada que tiene capacidades propias, quien ha demostrado buen discurso, propuestas, arrojo y hasta personalidad, han colocado al candidato de Juntos Haremos Historia como el puntero de la contienda y han fijado la impresión de que no se equivocan.

Por encima de Martha Érika, la compañera de vida del ex gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, han destacado y azuzado las habilidades políticas del oriundo de Zinacatepec, quien pareciera, así lo han dejado ver los morenovallistas, tenerlos contra las cuerdas en el penúltimo round de la contienda por Casa Puebla.

Un síntoma irrefutable de la debilidad que aqueja al morenovallismo lo evidencia la campaña conjunta que Martha Érika se ha visto obligada a realizar al lado del único ícono panista de cepa de esta batalla electoral, el candidato a la alcaldía capitalina, Eduardo Rivera Pérez.

Sola no ha podido -eso piensan sus asesores, a pesar de que ha demostrado capacidades sin regateos- afianzarse en la posibilidad de triunfo y por ello recurren a Eduardo, quien convoca genuinamente el voto de Acción Nacional y de muchos otros sectores de ciudadanos poblanos.

Sin embargo, hay otros que ven incluso así con recelo la candidatura de Martha, por la oscura posibilidad del regreso del ex mandatario, a través de ella, con la “reelección conyugal”, como le llamó la revista “Proceso”.
Por eso ella pareciera ir ahora colgada de Eduardo Rivera, quien realiza una campaña con identidad panista -y recién mostró músculo en una marcha este domingo-, esa que no solamente desconoció, sino también despreció el morenovallismo.

Otra señal importante del temor del equipo de Martha Érika es la puesta en escena para justificar la negativa de rentar el Estadio Cuauhtémoc al candidato morenista Luis Miguel Barbosa.

La negativa de la Secretaría de Finanzas estatal, acompañada de la inverosímil también negativa a la candidata panista, dan sustento a la acusación de Barbosa:

“Yo denunció esta estrategia pequeña para no prestarnos el estadio, mejor dicho, rentárnoslo y tiene que ver con que no se exhibirá un hecho político, de lo grande de nuestra campaña y de lo pequeño y decreciente de la suya; otra vez, el poder al servicio de Martha Érika Alonso, el morenovallismo controlando a todo el esquema institucional de Puebla”.

Una más: la urgencia de mover al gobernador Tony Gali Fayad de la prudente distancia en que se encontraba del proceso electoral, para subirlo a los mítines, eso sí en pleno derecho y cumplimiento de la ley, de la abanderada.

Y ya no nos metemos a fondo sobre la utilización de las instituciones electorales para blindar de críticas a la consorte de Rafael, para evitar que se le vincule discursivamente con él, su gobierno y sus errores.

Así, con esas manifestaciones de debilidad, es que Martha Érika llega al debate por la gubernatura este lunes, en el que, a pesar de tener recursos propios y suficientes para enfrentar a quien se le ponga enfrente, sus asesores han colocado en posición de debilidad, al cobijarla de más.

Si algún poblano tenía dudas de que Barbosa Huerta es el candidato a vencer y que tiene al sistema en Puebla en un laberinto que parece a veces un callejón sin salida, los morenovallistas lo han dejado plenamente confirmado.

Sí, Barbosa es quien, a la luz de sus adversarios, va arriba. Y no se equivocan.

 

Álvaro Ramírez Velasco