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Viernes, 23 Febrero 2018 16:46

#MeTooMx y lo que no queremos, pero debemos escuchar

#MeTooMx y lo que no queremos, pero debemos escuchar
  • twitter: @Amarantalks

Una tercera parte de mis amigas ha sido agredida sexualmente antes de los 35 años

CNN y Carmen Aristegui están presentando una serie de entrevistas a actrices, deportistas, comediantes y personajes públicos femeninos donde, a manera de entrevista, ellas comparten episodios de acoso sexual que sufrieron a lo largo de su carrera, sumándose así al movimiento originado en Estados Unidos #MeToo que surgió a partir de las denuncias por acoso sexual realizadas contra Harvey Weinstein, quien durante años mantuvo comportamientos abusivos con las mujeres que formaban parte del elenco de numerosas producciones que dirigió.

A raíz de esas primeras denuncias públicas contra Weinstein, muchos más personajes de la escena estadounidense fueron señalados por caer en las mismas prácticas, entre ellos Louis CK y Kevin Spacey.

Inspirados en ese movimiento y ante la necesidad de sacar a la luz la realidad que persiste en el mundo del espectáculo, la televisión y el cine mexicano, Karla Souza, Paola Núñez, Sofía Niño de Rivera, Stephania Sigman y más entrevistadas por Carmen Aristegui, compartieron sus experiencias con la intensión de hacer algo para detener esta extraña tendencia de normalizar abusos, acoso, violencia y discriminación de género.

Esta serie me recordó una discusión que sostuve con un amigo músico que supuestamente trabajó en alguna área de Televisa, para ser exactos hace… un chingo de tiempo. En esa época la Amaranta feminista apenas estaba surgiendo a la superficie, pero sin usar el concepto porque hasta yo pensaba, de alguna retorcida manera, que las feministas eran mujeres radicales y amargadas con demasiado vello crecido en la axila y en las piernas; que el feminismo se trataba de odiar a los hombres para volverse lesbiana que, por alguna razón, era peor que pegarle a dios; y además, que me iba a casar a los 27 años, a tener entre 6 y 8 hijos e iba vivir feliz por siempre bordando pañuelos y esperando a que mi hombre llegara a mi casa para completar mi existencia… la Amaranta de hace 15 años era muy joven y estúpida…más estúpida que otra cosa.

La conversación con mi amigo músico giraba en torno a lo que las actrices hacen para llegar a la fama. Evidentemente yo apelaba al talento: cualquier mujer u hombre con el suficiente talento, interés y buenas relaciones puede llegar lejos en la industria. Mi amigo sostuvo un solo argumento: ninguna mujer en Televisa es famosa sin acostarse con alguien para conseguirlo: ASÍ FUNCIONA.

¿Así funciona? Recuerdo que fue una de esas discusiones que no llegan a ningún lado, porque mi cabeza no lograba asimilar que “ASÍ FUNCIONAN” las relaciones humanas. Mandé al carajo la discusión y nomás me grabé esa sentencia en la mente: ASÍ FUNCIONA.

Lo voy a decir muy claro: ASÍ NO FUNCIONA, aunque pase frecuentemente, ASÍ NO FUNCIONA. Que alguna práctica degradante pueda llegar a ser vista como “normal”, no la hace correcta.

Tristemente, necesitamos escuchar estos casos aunque nos incomoden y nos irriten, porque pasan más veces de las que podemos creer. Para entender un poco esto, hice un recuento de todas las amigas cercanas que recuerdo desde mi infancia y medí la incidencia de abusos que existe en mi círculo cercano, según la información que ya tengo por las pláticas íntimas que en sus momentos sostuvimos.

Según mis cuentas, he tenido 35 buenas amigas a lo largo de mis cortísimos 32 años. De estas 35 amigas 11 son de mi infancia y adolescencia y 24, de mi vida adulta.

Del total de mis amigas, desconozco si 19 de ellas han sufrido algún tipo de violencia, acoso o abuso sexual porque nunca hemos abordado el tema o perdimos la pista cuando éramos muy pequeñas para hablarlo.

De las 16 restantes, 15 han sostenido relaciones abusivas con sus parejas con comportamientos que van de las infidelidades hasta los insultos y los golpes.

Siete de 16 han sufrido algún tipo de acoso por desconocidos en la calle, colaboradores o jefes del trabajo que implique hostigamiento, desprestigio y tocamientos en contra de su voluntad; y otras 5 de 16 han sufrido abuso sexual y/o violación, lo que representaría alrededor de una tercera parte del grupo del que conozco su historia.

Por lo menos una tercera parte de mis amigas han sido violentadas y/o agredida sexualmente antes de sus 35 años.

ESTO ASÍ NO FUNCIONA.

No funciona ni para nosotras, ni para nuestro tejido social, ni para nuestra productividad como fuerza laboral, ni para nuestro país, ni para nuestro futuro.

Pero no te preocupes, esto va a parar a pesar de la cerrazón de los defensores de los abusadores, de la ignorancia de las masas, de la indiferencia de las autoridades y de los troles de Twitter.

Si no concuerdas conmigo, estás en tu derecho, sólo debo hacerte una advertencia:

En un futuro próximo, te va a llegar la iluminación y vas a entender que esos sistemas de abuso de poder representan la podredumbre de espíritu y en la actualidad están sostenidos por neandertales que avanzaron por error hacia el siglo XXI. En ese momento entenderás la intensión de la frase que pronunció Emma Watson cuando dijo que #TodosDebemosSerFeministas.

Te acordarás de este texto y dirás:

Soy tan estúpide como Amaranta adolescente.