Cómplices al rescate

Cómplices al rescate
 Fabián Robles
La Fuente

La Fuente escribe Fabián Robles 

Con la complacencia y complicidad de gobernantes, desde hace muchos años el clan Ortiz Ortiz sentó sus reales en la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UAT), sabedores de que ese feudo representa un suculento y altamente redituable botín político y económico.

Amagos por quitarles el poder que ejercen los Ortiz en la máxima casa de estudios de la entidad los ha habido, pero sólo han quedado en eso: en palabras que, por alguna extraña razón o interés, no se traducen en hechos.

En su momento, Mariano González Zarur habló de ello; en su campaña rumbo al Senado de la República, la morenista Ana Lilia Rivera hizo lo propio; y apenas en mayo pasado –en su labor proselitista en busca de la gubernatura- Lorena Cuéllar Cisneros se envalentonó y en un par de ocasiones se pronunció por rescatar a la UAT.

La hoy gobernadora electa por Morena y sus aliados tocó el tema cuando suscribió la llamada “Agenda Joven”. Días después, en su cierre de campaña en el Estadio Tlahuicole otra vez lo hizo, tal vez imbuida por ese momento político.

Sin embargo, en los corrillos políticos corre la especie de que la próxima titular del Ejecutivo local quizás no pueda o quiera en realidad recuperar esa casa de estudios.

El principal motivo, dicen fuentes cercanas al orticismo, es que en el pasado proceso electoral la priista Beatriz Paredes Rangel le apostó tanto a su correligionaria Anabell Ávalos, como a la candidata de Juntos Haremos Historia en Tlaxcala, para así mantener su parcela de poder en el estado, cualquiera que fuere el resultado.

El juego de la exgobernadora y hoy senadora no es nada nuevo y tampoco es extraño. Ya en el pasado reciente hizo lo propio para que su pupilo Héctor Ortiz –patriarca del clan que maneja la UAT- abandonara al tricolor para conseguir su sueño de ocupar la primera magistratura del estado cobijado por las siglas del PAN. De ese tamaño es la perversidad de la señora.

Otro factor a considerar es la declaración de intenciones adoptada por el actual rector de la UAT, Luis González Plasencia quien ha dicho que no buscará confrontación alguna con Lorena Cuéllar.

El pasado viernes, en una nota firmada por el colega Jesús Lima y publicada en El Sol de Tlaxcala, el exombudsman fue claro al pronunciarse por privilegiar el diálogo “sano y directo”, y porque una eventual confrontación no conviene a las partes.

Además, el doctor en política criminal restó importancia al amago de la hoy gobernadora electa al señalar que “no veo más allá de una declaración en campaña”.

Y que conste: con todos sus blasones, el rector no se manda ni actúa solo. Cada paso que da es consultado y consensuado con el mandamás.

Como parte de esos mensajes de buena voluntad, a mediados de mayo pasado, las autoridades universitarias prestaron a la delegación del Bienestar las instalaciones del Centro Cultural para que se convirtiera en una de las sedes para la vacunación de miles de docentes tlaxcaltecas.

“Hay que estar bien con quien se debe estar. Todo comunica”, me dijo por aquellos días una persona muy cercana a “Don Héctor”, como le dicen en tono zalamero sus súbditos. Entonces recordé que en política no hay casualidades sino causalidades.

En la marcha del próximo sexenio se verá si, en efecto, Beatriz Paredes negoció o no impunidad e inmunidad para el clan Ortiz, a cambio de votos para la causa de Morena y por eso no ocurra más nada con la universidad.

También el tiempo evidenciará si Luis González Plasencia tuvo razón al considerar que el amago de Lorena Cuéllar por recuperar la UAT no fue nada más que una declaración en campaña, como tantas otras que se pierden en la memoria.

 

@FaroTlax