Alí Babá y los diputados

Alí Babá y los diputados
 Fabián Robles
La Fuente

La Fuente por Fabián Robles 

Cuánta razón tienen quienes aseguran que la LXIII Legislatura local ha sido la más productiva en la historia de Tlaxcala. Y sí: la más productiva…para beneficio personal, de su prole y de sus cuates. Dicho de otra manera: padecen adefagia (voracidad extrema, apetito insaciable).

Semanas atrás algunos colegas de diversos medios destaparon el escándalo desatado en el Congreso local relacionado con la asignación de plazas sindicales a algunos de los incondicionales y protegidos de los diputados que esta semana terminan su gestión.

Por cierto, nada distinto a como han actuado muchos de sus predecesores en legislaturas pasadas. Si hay dudas, nomás pregúntenle a Humberto Macías y también a Evangelina Paredes.

Fue hasta el viernes de la semana pasada cuando, desde las entrañas del Sindicato 7 de Mayo –curiosamente favorecido con el otorgamiento de esas bases-, fue “filtrada” a los medios la lista con los nombres de los gandallas legisladores locales y sus respectivos beneficiados.

La diputada de Nueva Alianza consiguió plazas a su hijo y a un sobrino; el legislador del PES, José Luis Garrido, quien hizo lo propio a favor de su vástago y una sobrina; la congresista del PVEM, Maribel León Cruz –quien fue reelecta el pasado 6 de junio- también se hizo de dos basificaciones.

El torero morenista metido a político Rafael Ortega Blancas favoreció a uno de sus sobrinos –a quien no se le hizo quedar como regidor en Tetla-; la petista Michael Brito –perdedora en los comicios para la alcaldía de Tlaxco- logró un espacio, lo mismo que la diputada por Movimiento Ciudadano, María Isabel Casas Meneses.

La morenista y experredista María del Rayo Netzáhuatl le consiguió una plaza a su hermana; el expevemista Ramiro Vivanco basificó a uno de sus colaboradores; y el morenista Víctor Báez a uno de sus sobrinos.

Zonia Montiel Candaneda, José María Méndez, Víctor Castro, Jesús Rolando Pérez, la panista Leticia Hernández, el petista Miguel Ángel Covarrubias –otro diputado reelecto- y Miguel Piedras también se hicieron de una plaza cada quien.

Entrevistada sobre el tema por varios colegas, la diputada Luz Guadalupe Mata Lara admitió, sin desdoro alguno, que basificó a su hijo que es abogado de profesión “y además tiene una maestría”.

“No estamos quitándole a nadie su trabajo; hubo una oportunidad y la aprovechamos”, dijo en su defensa, tras referir que este tipo de prácticas es una constante al término de cada administración.
Pero la voracidad de quienes integran la LXIII Legislatura no quedó ahí, pues el reparto continuó en los últimos días, tal vez con la consigna de llevarse todo lo que más se pueda.

Apenas el pasado viernes la morenista María del Rayo Netzáhuátl maniobró lo necesario para imponer a su secretaria Edith Alejandra Segura Payán como representante del Legislativo ante el Consejo de la Judicatura en el Poder Judicial.

Por si algo faltara, también el pasado viernes, los diputados avalaron la imposición de Jorge López –pareja de la priista Zonia Montiel- como contralor interno del Poder Legislativo, cargo que desempeñará por siete años.

De hecho, será el primero en ocupar ese puesto, ya que el órgano interno de control fue creado precisamente el viernes minutos antes, merced a un acuerdo planchado de manera previa. Paradojas de la vida, el naciente órgano tiene como propósito fundamental evitar actos de corrupción en el Poder Legislativo.

Con ese actuar prácticamente se despide la LXIII Legislatura local que estuvo conformada en su mayoría por mujeres y también por representantes de Morena y sus aliados de la Cuarta Transformación que durante tres años no mintieron, no robaron y mucho menos traicionaron al pueblo…simplemente fueron los más productivos.

 

@farotlax