Cumplev13 años de ser y hacer comunidad en la Casa IBERO ‘Segundo Montes, SJ’

Cumplev13 años de ser y hacer comunidad en la Casa IBERO ‘Segundo Montes, SJ’
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Local Ibero Puebla

Este proyecto brinda un espacio de encuentro y construcción colectiva en el que estudiantes y docentes acompañan el crecimiento personal y profesional de los habitantes de Valle del Paraíso

“Les damos la más cálida de las bienvenidas a esta su casa, la Casa IBERO Segundo Montes, SJ”. Aplausos, vítores, calidez, amor, corresponsabilidad y un fuerte sentimiento de comunidad. El segundo hogar de toda una familia ampliada, que nació en un rinconcito de la colonia Valle del Paraíso, celebra sus 13 años de vida. El aniversario es celebrado por un grupo diverso de personas en ampliación Valle del Paraíso, Hacienda Santa Clara, San Isidro Castillotla, quienes conviven en una casa a la que pueden llegar y decir “es nuestra”.

Este momento especial convocó a la Comunidad IBERO Puebla y a las almas tocadas por la labor y vocación de ayuda que se ha cultivado en este hogar desde aquel otoño del 2013. Se celebra de la mano de Dios y de todas las personas que han marcado la historia de este proyecto de acción universitaria de largo aliento.

Desde sus primeros meses como Rector de la Universidad Jesuita, el Dr. Alejandro Guevara Sanginés conoció este espacio y se percató de que “es el paraíso, pero en Puebla”. Uno donde “un grupo de niños llegan a aprender sus primeros acordes; un lugar en donde llegan miembros de la comunidad y siembran una hortaliza orgánica; o donde descubren una impresora 3D. Donde toman un curso para sacar la secundaria o la prepa. […] Ese es el paraíso. El paraíso es amar y estar con los otros”.

A través de una ceremonia eucarística en acción de gracias, oficiada por el Mtro. Arturo González González, SJ, la familia del Centro Comunitario Casa IBERO Segundo Montes, SJ hizo un alto en el camino para observar los frutos obtenidos en estos años de encuentro, diálogo y cooperación. “Vamos a dar gracias a Dios por estos 13 años de misión, de servir al proyecto del Creador, de construir una nueva humanidad”, comentó el director del Centro de Formación y Acompañamiento para el Desarrollo Integral.

No todo fue fácil, pues en el acto de festejar, también está el reconocer los obstáculos y retos que esta obra ha tenido que sortear en el camino: la pandemia, las múltiples crisis económicas, sociales y políticas, los momentos de supervivencia y de resistencia. Estas experiencias les permitieron poseer uno de los más grandes dones de Jesús: la transfiguración, que es la posibilidad de convertir el amor de Dios en un bien superior.

“¿Por qué se transfigura? Porque Jesús reflejaba el amor de Dios. ¿Cómo lo reflejaba? Cada vez que Jesús tocaba a alguien, compartía algo, incluía a alguien, defendía a alguien, estaba transparentando el amor de Dios. Cuando Casa IBERO hace eso mismo, tocar, estar cerca de la gente, escuchar, poner el hombro para que las personas se desahoguen, […] estamos ayudando a transfigurar a las personas como Jesús”, explicó el Mtro. González, SJ.

En este aniversario también se celebra la apropiación colectiva del espacio del Centro Comunitario para que habitantes de la colonia Valle del Paraíso y zonas aledañas sigan haciendo uso de las instalaciones.

El Dr. José Cervantes Sánchez, director general del Medio Universitario y cofundador de la Casa IBERO, recordó los primeros días de vida del proyecto: las largas caminatas por la colonia, las convivencias con la gente, los espacios de conocimiento compartido, las primeras invitaciones a ser parte de este proyecto.

“Cuando formulamos la misión de Casa IBERO, queríamos construir un lugar de encuentro desde el reconocimiento mutuo. Es decir, donde juntos y juntas nos podamos ver a la cara y podamos reconocernos como seres humanos con ilusiones, con historias, con anhelos, con dolores y con ganas de hacer algo hacia el futuro. Y creo que eso se ha logrado”, reconoció el fundador de este “rinconcito de encuentro” como lo llaman algunos en la colonia.

Esta tarea ya es una característica del espacio, y lo comprueban dos mujeres que han crecido junto con él: Elizabeth Morales Trujillo y María Beatríz Hernández Herrera, mejor conocidas como Eli y Betty. Ambas han sido directamente beneficiadas por el cobijo del equipo del Centro Comunitario, y por todas las amistades que ya se han convertido en familia en estos 13 años.

Eli llegó Casa IBERO por las facilidades de conexión que le ofrecían; hoy, con el apoyo de docentes y estudiantes de la Universidad Jesuita, ya cuenta con la preparatoria terminada y está estudiando una licenciatura. Eli, quien se considera “una de las personas más amadas de Casa IBERO”, agradece que ese amor que le dan, hoy lo puede compartir a través de su vocación académica.

Por su parte, Betty es la gestora del taller Hilos y Nudos, y colaboradora en el área de herbolaria. Su emprendimiento Crochet Peluchitos creció exponencialmente gracias al apoyo de la comunidad; al mismo tiempo, ayuda a otras mujeres de su colonia a prosperar. “Han hecho que me sienta como en casa: en Casa IBERO. Que esta comunidad siga apoyando a más personas y que esta red siga creciendo para bien de todos”, deseó.

Con ofrendas llenas de amor, simbolismo y ternura, de esas que solo se hacen en familia, la Casa IBERO Segundo Montes, SJ celebró su fiesta a lo grande, con sus amigos más queridos, con la familia que la eligió y con un lugar al que pueden llamar hogar en la colonia Valle del Paraíso.