Miguel Campos Ramos escribe Sibarita
¿Qué tienen en común el famoso poema épico de Homero “La odisea” y “Kalimán, el Hombre increíble”? Nada, y mucho.
Nada, porque el poema homérico fue concebido hace alrededor de 2700 o 2800 años (no se sabe con certeza), y ni siquiera fue propiamente escrito. Más bien, fue cantado, no en balde sus capítulos se llaman “rapsodias”, cuyas raíces etimológicas griegas equivalen a algo como “unir fragmentos cantados”, por lo cual a quienes se dedicaban a tal labor se les denominaba “rapsodas”. Ya posteriormente se escribió.
Mucho, porque en los años sesenta del siglo pasado, concretamente en 1963, el productor radiofónico mexicano Rafael Cutberto Navarro y el escritor y guionista cubano Modesto Vázquez González crearon al célebre personaje de radio e historietas Kalimán, el Hombre increíble, quien era un príncipe de la India dotado de extraordinarios poderes mentales y de una gran fuerza, y quien con tales elementos combatiría el mal.
El caso es que tal historia fue tan exitosa en radio, que en 1965 se trasladó al formato de la historieta, con guiones de Víctor Fox, seudónimo de Héctor González Dueñas.
Pues bien, en una de esas historias, después de su más reciente aventura, Kalimán, acompañado por su inseparable amigo el pequeño Solín, se va de vacaciones al Mar Mediterráneo.
Pero he aquí que su barco naufraga y ellos se hunden en las aguas, perdiendo el conocimiento.
Cuando recuperan éste, se topan con que una tal Calipso, que era una diosa griega, los rescató. Sin embargo, Calipso, enamorada del Hombre increíble, decide retenerlo para ella y nunca más dejarlo ir.
Debido a esto, Kalimán y el pequeño Solín se enfrentan a terribles peripecias con cíclopes y monstruos, que no eran otra cosa que seres de la mitología griega y referidos ampliamente en “La odisea”.
Aquella aventura no era otra que la misma que vivió en los cantos de Homero el gran general griego Odiseo, quien después de diez años de permanecer con los ejércitos griego sitiando Troya, vuelve a su hogar, Ítaca, pero durante el regreso vive terribles aventuras, entre ellas ser prisionero del cíclope Polifemo, y ¡de la mismísima y bellísima diosa Calipso!, igual que le sucedía a Kalimán en aquella aventura derivada de sus vacaciones por el Mediterráneo.
Gran idea del tal Víctor Fox, pero mala idea no haber especificado que se trataba de una adaptación de aquella epopeya homérica. Debieron de insertar una de las siguientes frases: “Basada en La Odisea, de Homero”, o bien “Adaptación de La odisea, de Homero”, o algo por el estilo.
Tal vez ello hubiera contribuido a que los seguidores de esa historieta magistral se hubieran interesado por buscar el libro en que se basó, y acaso la hubieran leído. Habría sido un acierto, y quizá una forma de fomentar la lectura.
De cualquier modo, la historieta de Kalimán contribuyó a difundir, mediante adaptaciones, insignes obras literarias, lamentablemente sin darlo a conocer a sus lectores, quienes disfrutaron del “Hombre increíble” y sus aventuras, pero se perdieron el placer de acercarse a los monumentos literarios originales.
Fue tal el alcance de los tiros de tales historietas, que llegaron a ser de un millón de ejemplares por semana; por eso, probablemente hubieran contribuido a mejorar nuestros índices de lectura.
Nunca lo sabremos.
Por lo pronto, invitamos a nuestros lectores a buscar La odisea, de Homero, y a disfrutarla como si Ulises (versión latina del original griego Odiseo, de donde se deriva el nombre de la epopeya) fuera Kalimán. Cuestión de echarle un poco de imaginación.