#8MPuebla: La historia de Laura Cortés, la talachera que dominó un mundo de hombres 

#8MPuebla: La historia de Laura Cortés, la talachera que dominó un mundo de hombres 
Guadalupe Guarneros
8M Puebla 8M Mujeres Puebla

Rompiendo moldes, lleva 38 años dedicada a este oficio 

En un oficio donde durante décadas las manos que trabajaban estaban cubiertas de grasa… pero casi siempre eran masculinas, Laura Cortés Pineda decidió cambiar la historia.

A sus 59 años, esta mujer poblana lleva 38 años dedicada a la talachería, un trabajo que tradicionalmente ha sido considerado “de hombres”. Hoy, desde la Talachería Pulgarcito, ubicada sobre el carril a Morillotla en San Bernardino Tlaxcalancingo, Doña Laura demuestra que los estereotipos pueden romperse con esfuerzo, paciencia y muchas ganas de aprender.

Un negocio que empezó en la carretera

La historia de la talachería en su familia comenzó hace 41 años, cuando su esposo abrió el negocio en un punto estratégico de la carretera federal Puebla–Atlixco, exactamente a la altura del kilómetro 4.

En aquellos años, esa vialidad era muy transitada por camiones y tráileres, por lo que la talachería se convirtió rápidamente en un lugar muy solicitado para reparar neumáticos.

En ese entonces, Doña Laura apoyaba a su esposo de otra manera: se encargaba de las facturas, la administración y la comida. Sin embargo, con el paso del tiempo comenzó a interesarse por el trabajo que veía todos los días frente a ella.

“Me gustó, me llamó la atención aprender… si no me hubiera gustado no le hubiera entrado”, recuerda.

Aprender un oficio que pocos imaginaban para una mujer

La curiosidad pronto se convirtió en decisión

Aprender el oficio de la talachería no fue sencillo. Durante tres años, Doña Laura tuvo que acostumbrarse a herramientas pesadas, golpes accidentales, machucones y varios errores antes de dominar el oficio.

Poco a poco aprendió a parchar llantas, montarlas, inflarlas y revisar la presión, tareas que hasta entonces casi siempre realizaban hombres.

Con humildad reconoce que algunos trabajos pueden tomarle unos minutos más que a su esposo, pero eso nunca ha sido un obstáculo, lo importante es que el trabajo queda bien hecho.

Cuando los clientes dudan… y luego se sorprenden

A lo largo de los años, Doña Laura también ha tenido que enfrentar miradas de sorpresa. Muchos clientes, específicamente varones, no esperan ver a una mujer trabajando en una talachería.

“A veces los hombres dudan que sí vaya a parchar sus llantas. Un día llegó un cliente y dijo: ‘¿A poco lo va a hacer usted?’… y le respondí: ‘Sí, claro’”, cuenta entre risas.

Un taller hecho pensado en mujeres

Actualmente, la Talachería Pulgarcito se encuentra en San Bernardino Tlaxcalancingo, donde Doña Laura ha creado un ambiente distinto al de muchos talleres mecánicos.

Para ella era importante que su espacio también fuera cómodo y seguro para las mujeres que llegan a reparar sus autos. Por eso, decidió que en su taller no habría pósters con mujeres semidesnudas ni el ambiente pesado que suele escucharse en algunos lugares de este tipo.

“Hay muchas talacherías donde tienen mujeres desnudas y los chalanes son mal hablados… aquí no existe eso. Lo hicimos para darle confianza a las mujeres”, explica asegurando que esa decisión ha hecho que muchas conductoras se sientan más seguras al acudir al lugar.

El trabajo que sacó adelante a su familia

Durante años, la talachería no solo fue un trabajo, también fue el sustento que permitió que su familia saliera adelante. Gracias a ese esfuerzo, sus 3 hijos se conviertieron en unos profesionistas.

“La talachería fue un muy buen negocio… muy bonito y muy fiel”, dice con orgullo.

Aunque reconoce que desde la pandemia el trabajo ha disminuido, Doña Laura continúa atendiendo el negocio todos los días, actualmente en un horario de 10 de la mañana a 6 de la tarde. Ese horario también le permite cuidar a su esposo, quien hoy enfrenta problemas de salud.

Mujeres que hoy pueden decidir

En el marco del Día Internacional de la Mujer, Doña Laura también reflexiona sobre los cambios que ha visto a lo largo de los años.

“Antes teníamos que pedirle permiso al marido… ahora ya nos dieron la oportunidad de decidir”, comenta.

Para ella, el verdadero empoderamiento femenino está en la independencia, en estudiar, trabajar y ser capaz de tomar decisiones propias y no confundir la libertad con el libertinaje.

“Ahora las mujeres ya estudian, ya muchas son profesionistas… incluso ya hay más mujeres al volante”, dice.

Y como buena talachera, deja también un consejo muy práctico:

“Una mujer debería saber hasta cambiar la llanta de su carro”.

Romper tradiciones… trabajando

La historia de Doña Laura no solo habla de un oficio.

Habla de romper tradiciones que durante años limitaron a muchas mujeres, de demostrar que el trabajo no tiene género y de salir adelante con dignidad.

Entre llantas, parches y herramientas, esta mujer poblana sigue demostrando todos los días que el empoderamiento también se construye desde el trabajo cotidiano porque a veces, para cambiar las cosas, solo se necesita atreverse a hacer algo que antes parecía imposible.