Historias de un joven reportero por Gerardo Ruiz
La sentencia a más de 30 años de cárcel al otrora poderosísimo Genaro García Luna, mano derecha del expresidente menos enterado y más “ingenuo” de la historia, Felipe Calderón, es un terremoto que terminó por derrumbar los escombros del Partido Acción Nacional y sus militantes relacionados con el michoacano, señalado por fingir una “guerra” contra el narcotráfico, que al mismo tiempo protegió a otros grandes capos del Crimen Organizado.
Si existían aún paredes y columnas que se mantenían en pie, la declaratoria de culpabilidad en contra del exsecretario de Seguridad Pública federal en el sexenio calderonista por parte de la Corte del Distrito Este de Nueva York ―en el mismo tribunal y ante el mismo juez que condenó a Joaquín El Chapo Guzmán en octubre de 2019― por vínculos con los principales cárteles del narco en México terminó por derribarlos.
Ahora que los morenovallistas han regresado a escena a través de diferentes posiciones en los nuevos gobiernos municipales para recuperar mucho de lo perdido en el último sexenio, no se puede dejar de señalar que fue precisamente en la administración del fallecido Rafael Moreno Valle que la entidad poblana se convirtió en territorio de García Luna de la mano de uno de sus pupilos.
Fue justo ahí cuando las puertas del infierno se abrieron en Puebla.
Eso es innegable.
Facundo Rosas llegó de la Ciudad de México en el 2013 tras la salida de Ardelio Vargas de la SSP para encabezar la estrategia de seguridad en el estado por recomendación directa del hoy preso en el Centro de Detención Metropolitano (MDC) de Brooklyn en Estados Unidos a petición de Moreno Valle, quien sabía a la perfección que la llegada del pupilo García Luna convertiría a la entidad en tierra fértil para el CO, pero también le dejaría millones de pesos manchados de sangre para financiar su fallida campaña presidencial.
En poco tiempo, los municipios cercanos a los límites con Veracruz e Hidalgo por donde atravesaban una buena cantidad de ductos de Pemex empezaron a llenarse de gente desconocida, quienes comenzaron con la operación de la ordeña de estos canales de distribución de los hidrocarburos pertenecientes a la paraestatal federal.
Los términos “huachicol” y “Triángulo Rojo” pronto empezaron a sonar cada vez en Venustiano Carranza, Palmar de Bravo, Quecholac, Tecamachalco, Amozoc y Tepeaca, zona que se convirtió en la mina de oro de Moreno Valle, Facundo Rosas y por ende, de Genaro García Luna.
El testimonio de “El Abuelo”, exoperador de Los Zetas en el Triángulo Rojo hecho en el canal de YouTube Doble G, del famoso vlogero Gusgri, son contundentes y condenatorias en contra de Moreno Valle y Facundo Rosas.
“Todo esto venía del gobierno… Según sé que el gobierno de (Rafael) Moreno Valle estaba muy metido en ese desmadre (…) Obviamente por población se repartían el tubo y cada presidente municipal sabía cómo estaba la movida (…) Para esto había mucha gente pesada, pesada, que yo te hablo de El Ruso, El Kalimba y El Toñín…”
La confesión de “El Abuelo” no tiene desperdicio.
Él conocía las rutas, las ganancias, los millones de pesos, los cómplices y los benefactores.
Puebla comenzó su espiral de violencia y sus crías de seguridad mientras Facundo Rosas aumentaba su poder en el estado a tal grado de ordenar la sangrienta represión de San Bernardino Chalchihuapan en el 2014 que dejó como saldo personas mutiladas y gravemente heridas, además de la muerte del menor José Luis Tehuatlie sin ningún castigo y con la vergonzosa impunidad otorgada por el extinto Rafael Moreno Valle.
Poco a poco, las células del Crimen Organizado empezaron a mutar a otros delitos como la extorsión, secuestro, cobro de derecho de piso mientras su presencia avanzaba hacia la zona metropolitana y a Puebla capital.
El hecho que terminó por condenar a Rosas Rosas, flamante columnista de diferentes medios de comunicación en Puebla, fue cuando sus policías y efectivos municipales a cargo de su ahijado, el preso Alejandro Santizo, fueron sorprendidos infraganti escoltando a vehículos dedicados al transporte del huachicol en vías federales.
Quiénes hoy nos preguntamos en qué momento el estado y la Angelópolis dejó de ser ese santuario lejos de la disputa entre los cárteles del narcotráfico para convertirse en territorio de nadie y comenzó a perder la batalla contra el CO, la repuesta es una: cuando Moreno Valle le entregó la seguridad de Puebla a García Luna y a Facundo Rosas.
Ahí están todas las respuestas.
Hoy, que la viuda de García Luna y el resto de los morenovallistas se sienten en el banquillo de los acusados.
Qué Fecal los redima.
Gerardo Ruiz
@GerardoRuizInc