El dilema

El dilema
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabolica.mx escribe Fernando Maldonado 

Las entrañas del poder y laes decisiones de quienes se mueven en la alta política lejos del escrutinio serán siempre un misterio. Sólo quienes conducen el destino, mucho más allá de su propia persona, poseen el pulso real de lo ocurrido, o de lo que sucederá y tendrá repercusiones inmediatas.    

La determinación de Ana Elizabeth García Vilchis de abandonar una incipiente carrera en la vida partidaria como probable candidata a la presidencia municipal de la capital de Puebla encaja en esa condición. Su inclusión ya había sido anticipada desde el momento en que apareció junto al coordinador de la Defensa de la 4T, Alejandro Armenta en el interior de un automóvil, poco tiempo después de haber sido declarado ganador en noviembre pasado.  

Si acaso, la variable que mayor consistencia tiene en el plano de las hipótesis que dieron como resultado la no participación en la interna de Morena para ser medida en la junto con otras 17 personas que han levantado la mano, es el escaso potencial que reflejó en encuestas previas y de consumo interno para hacerla debutar en la actividad política.

La determinación de no continuar alentando la eventual participación de Vilchis en la interna para la que se sabrá el 9 de marzo tiene una doble repercusión en la vida interna del aparato en el poder, y de manera paralela, en la oposición en la que se alista en el arrancadero, el diputado federal del PAN, Mario Riestra Piña.

Está claro que el presidente López Obrador, el equipo de comunicación de Presidencia al que la encargada de desmentir medios e influencers pertenece, y el partido Morena decidieron protegerla de un descalabro electoral innecesario luego de conocer las mediciones que fueron elaboradas con antelación.

Ese escenario lleva a otra lectura: poner a salvo a la vocera presidencial implica también, llevar a un perfil competitivo en la capital en momentos en que diversos estudios de opinión ubican una diferencia de entre 4 y 6 puntos entre el partido Morena y el Partido Acción Nacional.

El resultado conocido por ambos bandos echó campanas al vuelo en el entorno de Riestra pues contrasta con la elección intermedia de 2021 en donde el competidor de ese partido, Eduardo Rivera arrancó con una desventaja de 25 puntos con Claudia Rivera de Morena y terminó por remontar en la elección hasta por dos dígitos.

Un perfil altamente competitivo es el que necesita el partido guinda si no es que quiere poner en riesgo la elección estatal. La capital concentra entre 35 y 40 por ciento de la lista nominal y la aritmética se hace doblemente pantanosa si se toma en cuenta la vocación histórica del electorado en la ciudad.

El competidor que mejor encaja en este escenario es el del empresario José Chedraui Budib, no obstante, su notorio pasado priista, -todavía en agosto de 2023 compartió el pan y la sal en la mesa de Alito Moreno y Néstor Camarillo en la celebración del cumpleaños del dirigente priista en el estado-, aún y cuando los sectores duros de Morena lo vean de soslayo.

Es lógica pura: Morena no quiso mandar al sacrificio a una de casa en Palacio Nacional; ahora tiene enfrente una disyuntiva, inclinarse por un empresario nuevo en las filas de ese partido con todo y su pasado militante, o una Claudio Rivera que creció desde el activismo, hasta ser la más recordada en la percepción con todo y sus negativos.

 

@FerMaldonadoMX