Estadio Azteca: ¿Remodelación a tiempo?

 Estadio Azteca: ¿Remodelación a tiempo?
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El Blog de Puebla Deportes

El Blog de Puebla Deportes escribe Eduardo Zayas Cuatetl 

La remodelación del Estadio Azteca, se ha convertido en uno de los temas más discutidos en el panorama deportivo y social de México.

No es para menos: hablamos de un recinto histórico, símbolo del fútbol mundial, que será sede de partidos de la Copa del Mundo 2026 y la pregunta que flota en el aire es inevitable: ¿estará realmente listo a tiempo? La fecha marcada en el calendario es contundente: 28 de marzo, día en que se ha programado el partido de reinauguración frente a Portugal. Ese encuentro no solo representa un evento deportivo de alto nivel, sino también una prueba de fuego para demostrar que México puede cumplir con los compromisos internacionales que ha asumido.

Las obras de remodelación han sido presentadas como un proyecto ambicioso, con la promesa de modernizar instalaciones, mejorar accesos, reforzar la seguridad y ofrecer una experiencia acorde con los estándares de un Mundial, sin embargo, los plazos parecen cada vez más ajustados.

La magnitud de las intervenciones, sumada a la presión de los tiempos, genera dudas legítimas sobre si el estadio podrá abrir sus puertas en condiciones óptimas para recibir a una selección de la talla de Portugal y, posteriormente, a miles de aficionados de todo el mundo. La historia reciente de grandes obras en México nos recuerda que los retrasos y las improvisaciones no son ajenos a este tipo de proyectos, y el Estadio Azteca no parece estar exento de esa posibilidad.

A esta incertidumbre se suma un factor que complica aún más el panorama: la seguridad, tras los hechos violentos ocurridos el pasado fin de semana, la Federación Portuguesa de Fútbol ha solicitado garantías claras para que su selección pueda viajar a México. No se trata de un capricho, sino de una exigencia legítima en un contexto donde la percepción internacional sobre la seguridad mexicana sigue siendo un punto a tratar.

En medio de este debate, la FIFA fijó postura ya que su Presidente Gianni Infantino expresó su confianza en México, en sus autoridades y en la Presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo: “De mi parte, de parte de la FIFA, confianza absoluta en la Presidenta Sheinbaum, en México”, dijo en Colombia, para después remarcar: “México es un gran país, es un país de fútbol, y como en cada país del mundo, pasan cosas, por eso tenemos policía y autoridades que van a asegurar el orden y la seguridad, entonces de parte de la FIFA, hay confianza absoluta”https://www.youtube.com/shorts/J8y8VtUi21g.

El dilema es profundo… por un lado, México necesita demostrar al mundo que está preparado para organizar y recibir un Mundial por tercera ocasión en su historia con la seriedad y solvencia que exige la FIFA.

El partido contra Portugal se convierte, entonces, en un examen anticipado. No se trata solo de un estadio, sino de la credibilidad de México como anfitrión de uno de los eventos deportivos más importantes del planeta.

La opinión pública mexicana e internacional observa con mezcla de ilusión y escepticismo, el Azteca es un símbolo que despierta orgullo, pero también es un espejo de nuestras debilidades institucionales.

Y otro de los grandes dilemas que se abre frente a la remodelación del Coloso de Santa Úrsula y la organización del Mundial es si el fútbol en México se orientará más hacia el aspecto económico y turístico, buscando atraer visitantes y generar ingresos.

La pregunta que debemos hacernos no es únicamente si las obras estarán listas para el 28 de marzo, sino si estaremos preparados para ofrecer un Mundial que esté a la altura de las expectativas globales. El fútbol, al final, es un espectáculo que trasciende lo deportivo, es una vitrina internacional.

El tiempo corre y las dudas crecen. El Coloso de Santa Úrsula, con toda su historia y grandeza, merece una reinauguración que esté a la altura de su legado, pero la realidad nos obliga a cuestionar si la prisa y las circunstancias permitirán que ese sueño se cumpla.

Portugal espera respuestas, los aficionados esperan certezas, y México tiene frente a sí un reto monumental. El 28 de marzo no será solo un partido: será un día clave en que descubramos si el Estadio Azteca está listo para enfrentar el Mundial.