El Blog de Puebla Deportes escribe Antonio Abascal
Casi no hay tiempo para descansar, casi no hay tiempo para embonar los distintos torneos, todos los organismos quieren más competencias, más juegos, más transmisiones, los contratos para jugadores y técnicos llegan a cifras impensables, por eso los costos se incrementan, las playeras de equipos y selecciones cuestan más. Ahora que se avecina el mundial de futbol en Norteamérica 2026, el primero con 48 participantes y el primero organizado por tres países, es inevitable comparar lo que se vivió en otras ediciones, particularmente las de México y no se refiere a que en esas ocasiones nuestro país fue el único organizador y, por tanto, gozó de todos los partidos, sino de la apertura de las selecciones visitantes para el público lo que sin duda ayudó al desarrollo del futbol como un deporte global y masivo.
Poco a poco las distintas selecciones clasificadas al mundial han empezado a oficializar sus sedes de entrenamiento: Uruguay lo hará en Playa del Carmen, México donde viajará a Miami donde jugará sus partidos del 15 de junio contra Arabia Saudita y del 21 frente a Cabo Verde para cerrar la fase de grupos el 26 contra España en Guadalajara; mientras que Brasil eligió Nueva Jersey donde se encentra el centro de entrenamiento Columbia Park, cerca del hotel The Ridge en Basking Ridge, un área muy exclusiva en la cual los jugadores brasileños gozarán de instalaciones muy lujosas y estarán alejados de la gran ciudad para afrontar sus duelos del 13 de junio ante Marruecos en Nueva York, del 19 contra Haití en Filadelfia y del 24 contra Escocia en Miami.
Instalaciones de lujo, hoteles exclusivos, amenidades por doquier para que los futbolistas no se aburran en una larga concentración que en algunos casos podría durar más de dos meses, lo que se suma al cuidado para evitar el espionaje que raya ya en la paranoia por parte de los seleccionadores nacionales que quieren guardar sus secretos, cuando en este mundo lo que abunda es la información acerca de la forma en la que han jugado para llegar al mundial. De tal manera, que no hay espacio para la convivencia con los aficionados, no hay espacio para que haya posibilidad de cazar algún autógrafo: Los futbolistas cada vez más se alejan de sus aficiones.
Durante México 86, las selecciones también estuvieron concentradas, también se jugaban un mundial y, sin embargo, sus lugares de concentración, salvo algunas excepciones como Argentina que se quedó en Coapa (las instalaciones del América), ocuparon hoteles con comodidades y “bonitos”, pero sin llegar al derroche de la actualidad. Cuando jugó en Puebla, Uruguay se quedó en el Hotel del Alba, hoy el Presidente Intercontinental, España entrenó en Tlaxcala, Francia llegó al mismo hotel que Uruguay para disputar su duelo de tercer y cuarto lugar contra Bélgica, un espacio, donde, por cierto, se permitía el ingreso de aficionados que podían pedir autógrafos a los jugadores que estuvieran paseando por el lobby. Otras selecciones como Portugal e Inglaterra se quedaron en Saltillo, incluso muchos recuerdan a los jugadores lusitanos visitando el Mercado Juárez, mientras que los ingleses entrenaban en la cancha del Centro Recreativo de la sección 38; la URSS se quedó en Irapuato en un hotel llamado Florida, Bélgica en Toluca en el hotel Rey Inn, al igual que Irak que eligió el hotel Plaza las Fuentes, sin olvidar a Alemania que eligió el centro de Querétaro para pernoctar, mientras que Italia entrenó en la Unidad Deportiva “Mario Vázquez Raña”, por mencionar algunas.
Ese mundial también concentró a varias figuras de la época empezando por Diego Armando Maradona de Argentina, pero estaban Michel Platini de Francia, Jean Marie Pfaff de Bélgica, Zico con Brasil, Karl Heinz Rummenigge con Alemania, Emilio Butragueño con España, Michael Laudrup con Dinamarca, Igor Belanov con la URSS, Gary Lineker con Inglaterra y tantos otros porque casi todos los participantes contaban con jugadores estelares; es decir, también había figuras que necesitaban ser protegidas por razones de seguridad, pero se trataba de un futbol más terrenal con mucha calidad, ya con un gran seguimiento mediático, pero que no perdía su esencia y permitía cierto contacto, sobre todo de niños que admiraban a los jugadores mundialistas https://www.youtube.com/watch?v=1_2clQBMwMM.
Justamente hace unos días, Michel Platini fue muy criticó con el Presidente de FIFA, Gianni Infantino: “Fue un buen número dos, pero no un buen número uno. Hizo un gran trabajo en la UEFA, pero tiene un problema: le gustan los ricos y los poderosos, los que tienen dinero. Está en su naturaleza”, dijo el ex jugador que brilló en la Juventus de Turín y en los mundiales de España 82 y México 86 con la selección francesa que alcanzó el cuarto y el tercer lugar, respectivamente, y luego fue Presidente de la UEFA donde trabajó con el suizo antes de ser acusado de corrupción, por lo que agregó: “Ya era así como número dos, pero en aquella época no era el jefe. Por desgracia, Infantino se volvió autócrata desde la pandemia”, para después dejar en claro la situación actual del organismo que rige al futbol: “Actualmente hay menos democracia que en la época de Blatter (Presidente del organismo de 1998 a 2015). Se puede decir lo que se quiera de Blatter, pero su principal problema era que quería quedarse toda la vida en la FIFA. Era una buena persona para el fútbol”, dijo el triple ganador del balón de oro y el mejor jugador de la Euro de 1984 que ganó Francia en casa con aquella final sobre la España de Luis Miguel Arconada.
La FIFA se ha entregado a los petrodólares al convertir al mundial sub 17 en un acontecimiento anual con sede en Qatar, desarrolló el mundial de mayores igualmente en Qatar sin importarle señalamientos por abusos a los trabajadores extranjeros que se convirtieron en violaciones a los derechos humanos, tampoco importó cambiar el calendario internacional para desarrollar la Copa del mundo en noviembre-diciembre y contrarrestar las altas temperaturas en ese país, una decisión que podría repetirse para Arabia Saudita en 2034, aunque hay versiones de que podría retrasarse hasta los primeros meses de 2035, por lo que no hay que olvidar la petición al mundo del futbol a “tener una mente abierta”; tampoco le importó caer en una contradicción en su definición de la necesidad de modernizar los mundiales a través de la ampliación de 32 a 48 equipos y permitir que la organización fuera de características regionales para que los tres países norteamericanos tuvieran algunos juegos de la edición de este año y luego aceptar la pachanga por el centenario de los mundiales donde a España, Portugal y Marruecos se sumarán Argentina, Uruguay y Paraguay para tener una copa con seis países sede y tres continentes, pero para 2034 una sola nación se hará cargo de la organización.
Infantino es feliz entre jeques, con mandatarios como Donald Trump, jugando partidos con ex futbolistas, o abrazando a los actuales, pero no tiene fotos con aficionados comunes, esos que sueñan con comprar boletos para el mundial o que adquieren muchos productos futboleros. Esa FIFA ostentosa, que pide canonjías, en forma de agilización de trámites migratorios y exención de impuestos a todos los países que visita, es la que ha perdido piso y, por tanto, contacto con los aficionados que siguen gozando el futbol, esa pérdida de contacto también se da con los jugadores, técnicos y federaciones que participarán en la próxima Copa del Mundo.
Sin esos niños que corren en busca de un autógrafo, sin esos padres de familia que recitan leyendas futboleras a nivel de clubes y selecciones, el futbol no tendría que el poder que ahora atesora; Platini considera que Blatter era positivo para el futbol, con todo y su hambre de grandeza y su aspiración de recibir el Premio Nobel de la Paz, el ex jugador se equivoca porque Blatter no era bueno para el futbol, pero Infantino tampoco, aunque al parecer muchos están cómodos con su estilo grandilocuente, incluso mayor que el de su predecesor. Otra locura de Infantino conecta con el mundial de este año, al prometer que los 104 partidos serán 104 súper tazones, cuando el futbol no tendría que compararse con alguna otra disciplina deportiva porque sólo el futbol ha sido capaz de generar los fenómenos sociales que se producen en todas las aristas del mundo, lo peor es que para la final del próximo 19 de julio ya se aprobó la realización de un show de medio tiempo lo que incrementará el tiempo de espera para los jugadores y será un reto para los entrenadores y preparadores físicos porque incrementará el riesgo de lesiones para los protagonistas.
Gianni Infantino bien podría ser el canciller "Palpatine" de la zaga de “La Guerra de la Galaxias”, aplaudido por todos, ha ido cambiando a la FIFA y al futbol, su alianza con Arséne Wenger, lejos de generar cambios positivos para el deporte lo puede llevar a una nueva manera de entenderlo a través de la llamada “Ley Wenger” que todavía le daría más complejidad al fuera de juego. El futbol, organizativamente, no es mejor que hace unos años, pero Infantino va de idea absurda en idea absurda, magnificando los mercados a los que llega al futbol a costa misma de la esencia del deporte, sin embargo, el suizo también cosecha todos los aplausos sin que hay voces disidentes, incluso sin que los jugadores emitan alguna queja mayor por tantos torneos o partidos, o por la realización de este show de medio tiempo en plena final (no hay mayor importancia que coronar a un campeón del mundo, por lo que no requiere de conciertos inoportunos) que puede poner en entredicho el bienestar físico de los futbolistas, que, sin embargo, aceptan, se resignan y luego se suben a la esfera de lujos que es el balompié moderno.
La idea del show de medio tiempo es una vil copia del Super Bowl, pero tampoco es tan creativa en el futbol: En Italia 90, se juntaron tres tenores, Luciano Pavarotti, Plácido Domingo y Josep Carreras, de gran calidad para crear ese concepto en las termas de Caracalla, la noche anterior a la final entre Alemania y Argentina en Roma https://www.youtube.com/watch?v=nAZa2do8dYI&list=RDnAZa2do8dYI&start_radio=1; cuatro años más tarde en California repitieron la experiencia un día antes al Brasil vs Italia en Pasadena, dejando estampas memorables para la cultura https://www.youtube.com/watch?v=ERD4CbBDNI0&list=RDERD4CbBDNI0&start_radio=1; eso era darle un espacio al arte, respetar a los artistas y dejar el escenario total a los jugadores para disputar la final, era promoción, era ganancias, pero era respetar el lugar para cada quien. Ante este recopilador de aplausos en que se ha convertido Gianni Infantino, conviene recordar la frase de Natalie Portman en “La Venganza de los Sith”, el episodio III de la “Guerra de las Galaxias”: “Así muere la libertad, con un aplauso atronador” https://www.youtube.com/watch?v=XBdVTXJtvGk; en la FIFA no está en juego la libertad de las personas, pero sí la esencia del futbol, que cada día se pierde más al alejarse de la gente.
@abascal2