La editorial escribe Jesús Olmos
Ex pianista frustrado, vocero efímero de la Coparmex, boca floja y pendenciero, Javier Lozano Alarcón, el compañero de Gabinete de Genaro García Luna, ha sido desfondado con elegancia por Eduardo Clarck, el joven Subsecretario de Integración Sectorial y Coordinación de Servicios de Atención Médica, en la Secretaría de Salud del Gobierno Federal.
Cuando Lozano ataca, lo hace de mala leche, pero no solo eso, también lo hace al ahí se va, sin datos, por herir, no por construir un diálogo, responde con virulencia sin decoro y con groserías, porque cree que el que habla más fuerte es el que tiene la razón.
Lo dejaron callado cuando le mostraron las gráficas de aplicación de vacunas de los últimos años, en donde, por cierto, el sexenio del Gobierno del Partido Acción Nacional para el que trabajó y luego traicionó, es el que peor parado sale.
Todavía con mucha elegancia, algo que hace años dista de tener quien ha llevado su verborrea a los rincones donde aún le abren el micrófono con pedante esquizofrenia, le dijeron amablemente: revide los datos y saludos cordiales.
@Olmosarcos_