Nadie se dobla a periodicazos

Nadie se dobla a periodicazos
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabólica.MX escribe Fernando Maldonado 

Del no pago para que me peguen de José López Portillo, al no pego para que me pagues de Ricardo Salinas Pliego, la práctica del poder para silenciar a la prensa incómoda vía la asfixia económica cambió con la llegada de un conjunto de empresarios inescrupulosos como el propietario de la televisora del Ajusco que encontró en los medios la manera de forzar negociaciones a sobre costo de productos y servicios como sucedió en el caso poblano.

Fue el coordinador del Gabinete, José Luis García Parra el que confirmó la práctica inescrupulosa de la televisora que opera Salinas Pliego, que en otras entregas se ha dibujado para abultar los bolsillos del empresario, exhibido así mismo como un integrante de la oligarquía que aspira a ser presidente de México, postulado por el Partido Acción Nacional en 2030, una vez haya concluido la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum. 

Salinas Pliego ha alentado desde sus locales apretar hasta lo indecible a los gobernadores y presidentes municipales de las capitales en donde tiene una televisora local para subsanar los hoyos financieros provocados por una dudosa estrategia que ha llevado al extremo al consorcio mediático: caer en impago ante los compromisos económicos y financieros; primero ante el Servicio de Administración Tributaria, y luego con sus acreedores en Estados Unidos.

En Puebla, más de 2 mil 300 millones de pesos era el negocio con el que se habría conformado quien a través de una concesión del Estado Mexicano ha utilizado un conjunto de adjetivos en contra de la cúpula en el gobierno y el partido dominante que lo ha mostrado con un perfil que le es cómodo al sector conservador en el país: misógino, clasista, homófobo y xenófobo hasta la médula. Eso fue lo que compartió García Parra, y con ello confirma el método de operación con el que la televisora opera para forzar la firma de jugosos contratos.

No pego para que me paguen, es la antítesis del axioma lopezportillista que entre 1976 y 1982 gobernó a nuestro país, justo cuando la revista Proceso endurecía su línea editorial por la existencia de una insultante corrupción en el gobierno en turno, además de una severa crisis económica a la que el ex presidente respondió en una comida con motivo del día de la libertad de expresión: “no pago para que me peguen”.

Televisión Azteca fue la cabeza de playa de un voraz modelo empresarial que en Puebla dejó una huella que no debe echarse al olvido: aquí manejó desde una Orquesta Azteca, hasta la realización de un evento anual con exponentes con pretensiones intelectuales que en un primer momento llevó como nombre La Ciudad de las Ideas, cuyo curador Andrés Roemer luego fue acusado por una identidad secreta en ese entonces: depredador sexual.

La complacencia y el silencio fue el signo de la casa en Televisión Azteca Puebla frente a los abusos de poder, corrupción y acoso en contra de opositores a los gobiernos panistas, porque en el orden de prioridades estaba, antes que nada, el negocio. Los contratos publicitarios y los que gravitaban en torno al apellido Salinas Pliego. No pegaron, para que les pagaran.

Pasó por alto el consorcio un aspecto que permite ver un cambio en la relación con el poder: muchos de quienes hoy se encuentran en posiciones de poder, antes fueron perseguidos porque la izquierda estuvo plegada, acosada, perseguida. Eso incluye al gobernador de Puebla, que un día contó con una carpeta de investigación que el régimen de Moreno Valle quiso ejecutar para sacarlo de la carrera. Quienes se han curtido en la oposición, difícilmente se doblan a periodicazos.

 

@FerMaldonadoMX