El cártel de los González Vieyra

El cártel de los González Vieyra
Fernando Maldonado
Parabólica

Parabólica.mx escribe Fernando Maldonado 

Sumida en un conjunto de acusaciones penales derivado de una conducta sistemática que sembró miedo y enojo en la región que convirtió en feudo, la dinastía de los González Vieyra está en la búsqueda de la victimización. Agotados los recursos legales a su disposición para revertir las imputaciones, la familia que con el paso de los años consiguió instalar un coto en un perímetro que rodea tres municipios poblanos, echa mano del recurso fácil del tramposo: pelear en la esfera mediática, no es los tribunales.
La estrategia no es jurídica, sino retórica. Ganar terreno en el imaginario en lugar de la barandilla, es una premisa. En juego no está propiamente el nombre y el apellido del clan, sino de una región que les ha permitido tener acceso a presupuestos públicos de tres municipios y poblanos y el manejo de una plaza que también provee dinero de locatarios, hombres de empresa y agricultores obligados al pago de cuotas como cobro de piso.
 
Los orígenes de la mafia de los Vieyra están en el PRI de Ignacio Mier Velazco. Si, el mismo que ahora es coordinador del grupo parlamentario de Morena en el Senado de la República y que se rasga las vestiduras por el partido en el que ahora milita. Con él comenzó todo, cuando como líder del partido político en vías de desaparición, fue palomeado como candidato a presidente municipal,
Ramiro Margarito González Navarro, presidente municipal de Tlachichuca de 1988 a 2001.
Fue el periodo en el que un feroz modelo económico castigaba a la mayoría en México y privilegiaba a unos cuantos, con un Carlos Salinas de Gortari ilegítimo comenzaba su gestión presidencial marcada por traumáticos eventos como la revelación de las prácticas corruptas de sus hermanos, entre quienes destacaba Raúl Salinas, visitante frecuente de la zona de San Martín Texmelucan, la irrupción del EZLN y la muerte con arma de fuego de su candidato presidencial Luis Donaldo Colosio el 23 de marzo, hace 32 años.
Mientras todo eso sucedía, en Tlachichuca, San Nicolás Buenos Aires y Chalchicomula de Sesma en Puebla anidaba el huevo de la serpiente, metáfora de una escena indeseable para los habitantes de aquella región. Ramiro Margarito, el jefe del clan detenido en 2025 y priista observó con el paso de los años el crecimiento de sus críos en la esfera política y criminal, más allá incluso de la militancia priista en la que todo comenzó.
La actuación de los cachorros del priista aquel fue deliberadamente ignorada por los gobiernos subsecuentes. Desde el priista Melquiades Morales hasta los interinatos que vinieron luego del deceso de la panista Martha Erika Alonso, en 2018, los responsables de perseguir y castigar a los delincuentes, todos, patearon el bote, disimularon, ignoraron o se coludieron con una forma de delinquir desde el poder municipal.
Giovanni, Uruviel y Ramiro, todos de apellido González Vieyra, ocuparon alcaldías porque fueron tutelados por los partidos Movimiento Ciudadano, Acción Nacional y Revolucionario Institucional. En el caso especial de Uruviel, ex edil de Chalchicomula de Sesma, fue diputado local y luego presidente municipal por el Pacto Social de Integración, cuya dirigente Nadia Navarro, acompañó en tribuna al priista Rubén Moreira cuando se fijó postura en contra de la propuesta de reforma electoral, este miércoles en el pleno de San Lázaro.
 
Los hermanos González Vieyra han estado acusados de desvíos de recursos públicos y nepotismo en materia de obra pública, a los que se añaden señalamientos de diversos delitos de fuero común y federal, así como de mantener vínculos con grupos delictivos que operan en la región; incluso acusaciones de comerciantes de ser obligados a pagar para poder trabajar. El cobro de piso de todo grupo delictivo.

@FerMaldonadoMX