Alerta Arquidiócesis de Puebla sobre la inteligencia artificial en la iglesia católica
El arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinosa advirtió sobre el avance de la inteligencia artificial y su impacto incluso en el ámbito religioso, al señalar que algunas imágenes recientes de celebraciones litúrgicas han sido confundidas con creaciones digitales, cuando en realidad corresponden a signos auténticos de la fe vividos dentro de la Iglesia.
Monseñor Sánchez Espinosa explicó que fotografías difundidas de la consagración del altar, donde se aprecian juegos de luz provenientes de los vitrales y el humo del incienso, no fueron generadas por inteligencia artificial, sino que captaron momentos reales del rito. Reconoció que la IA “está de moda” y avanza rápidamente, lo que obliga a reflexionar sobre su uso responsable y a no perder el sentido de la verdad.
En su homilía, el prelado subrayó la importancia de los signos y símbolos dentro de la liturgia, los cuales dijo, no pueden ser sustituidos por lo virtual. Destacó el significado de los colores litúrgicos como el verde, morado, blanco, dorado, rojo y rosa, los cuales comunican el tiempo y el sentido de cada celebración a lo largo del año litúrgico.
Asimismo, explicó que elementos como el altar, el incienso, la luz y los gestos rituales poseen un profundo valor espiritual. “Los signos son muy importantes en la celebración”, reiteró, al señalar que el altar representa la mesa del Cuerpo y la Sangre de Cristo y el lugar desde donde Cristo preside la Eucaristía.
En su reflexión bíblica, el arzobispo recordó que el tiempo ordinario permite profundizar en la predicación de Jesús, sus milagros y su vida de oración. Al comentar el Evangelio, retomó las palabras de Juan el Bautista: “Este es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, invitando a los fieles a vivir una fe auténtica y comprometida.
Finalmente, Sánchez Espinosa hizo un llamado a la Iglesia y a los creyentes para que, en una era dominada por la tecnología y la inteligencia artificial, sepan discernir entre lo artificial y lo verdadero, y mantengan viva la experiencia real de la fe, la oración y los signos sagrados que conducen al encuentro con Dios.