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Jueves, 21 Diciembre 2017 10:09

Carlos Vela; cuando la cancha es la oficina

Buenos años de Carlos en Europa

De Carlos Vela recuerdo de manera especial el gol que le marcó al Sheffield estando en el Arsenal,  controló con el pecho un largo balón de Kieran Gibbs  y con el mismo movimiento se quitó al último defensor para quedar de frente al arquero y definir con una vaselina desfachatada. En ese momento entendí que el ‘Bombardero’ era un virtuoso capaz de lograr cualquier cosa que se propusiera. No me equivocaba.

El ojo clínico del Arsenal lo llevó a Europa y deambuló derrochando talento a cuenta gotas entre España e Inglaterra hasta que finalmente encontró a la que sería su casa en el viejo continente, la Real Sociedad. El romance fue casi inmediato, la afición lo arropó desde el comienzo y aunque hubo algunos desencuentros, en general el jugador estuvo cómodo. ¿Qué más se puede pedir?

Por lo general, cuando un futbolista mexicano cruza el charco, se espera que logre ‘triunfar’ y las referencias inmediatas son Hugo Sánchez y Rafael Márquez. Sin embargo, la despedida de ídolo que la Real Sociedad le ha dado a Carlos Vela, me hace ver al cancunense como un nuevo caso de éxito que se puede citar cuando se hable de conquistar Europa. 

Vela jugó con la Real Sociedad de 2011 a 2017 y marcó 73 goles, varios de ellos memorables. Aunque no sucedió el esperado retorno a Inglaterra en donde el jugador se consagraría; ni se dio el salto hacia el Real Madrid, el Barcelona o el Atleti; y  tampoco se consiguieron títulos colectivos con la Real Sociedad; para Vela fueron buenos años en Europa.  

Salvo un par de destellos inevitables, la carrera de Carlos Vela no permite las emociones desorbitadas que son propias del fútbol y por el contrario, lo reduce a las dimensiones del deporte que es también una actividad económica. Siendo realistas, debemos reconocer que así es el sistema, sin dinero no rueda el balón. Carlos juega al fútbol para ganarse la vida, la cancha es la oficina.

La verdad es que prefiero imaginar a Carlos como un muchacho de mi escuela, un vecino de mi calle o como el amigo de un primo que resultó ser tan bueno para jugar al fútbol que terminó jugando en Europa. Y entonces me resulta imposible no considerarlo un tipo exitoso, pero para estar de acuerdo en esto tendríamos que suponer que en la vida hay cosas más importantes que el fútbol.

Javier Rentería 

@xavirentería

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