Lunes, 02 Octubre 2017 19:32

Llega Meza a Puebla, Chivas eliminado y los culpables del resurgir de León

Aquí hay de todo, como en botica

¡Ay, Ojitos!

Enrique Meza vuelve a los banquillos y lo hará con el Puebla.

Tras la salida de Rafael García, la directiva apostó por el Ojitos para recomponer el rumbo en el resto del Apertura 2017 y, sobre todo, el Clausura 2018, donde los poblanos buscarán -para variar- asegurar su permanencia en el máximo circuito.

Ante la imaginaria de posibles soluciones al banquillo (Chelís, Boy, entre otros), la elección de Meza resultó la opción más sensata -e inesperada-: un tipo de absoluta confianza y credibilidad para la nueva directiva del club; un personaje de irrefutable prestigio en el futbol nacional; y, por encima de todo, un director técnico de sobrada jerarquía y personalidad para regresar el orden a un vestidor como el camotero.

Enrique Meza contará con poco menos de dos semanas para recuperar el ánimo del grupo, establecer cierto orden de juego y, lo más importante, planificar el futuro de un barco urgido de soltarse ciertas anclas -muy, pero muy- oxidadas.

Adiós, Chivas; ¿adiós, Almeyda?

El sábado pasado, Chivas culminó el despropósito de su Apertura 2017. Sin finalizar siquiera la etapa regular del torneo, los rojiblancos quedaron eliminados, dejando a la deriva el trono de campeón.

Aunque la irregularidad del Rebaño fue uno de sus distintivos, no de este certamen sino desde mucho tiempo atrás, donde era capaz de otorgar exhibiciones memorables como fatídicas, cuesta analizar la dramática caída de un equipo que, indiscutiblemente, aspiraba a más.

Y en esto, el debate del fracaso rojiblanco se dirigie a un personaje en particular: Matías Almeyda.

No mucho tiempo atrás, el Pelado acaparaba todos los reflectores y comandaba el pelotón de entrenadores catalogados como los más ilusionantes del futbol mexicano.

Incluso, conviene recordarlo, ante el caos que ensombreció el entorno de la Selección Nacional, Almeyda protagonizó portadas, acaparó entrevistas y lideró apuestas como el candidato idóneo y natural -ante la conquista de la Liga y la Copa- para sustituir a Juan Carlos Osorio, en caso de que el colombiano fuera despedido del equipo nacional.

Sin embargo, al día de hoy, la situación es sumamente distinta, con un Guadalajara hundido en el fracaso y un Almeyda señalado como el culpable de todo.

Cuesta imaginar la no continuidad del Pelado como líder del Chiverío; craso error, a título personal, desecharlo, por figurar como el principal culpable de un tropiezo, tan inimaginado como reprochable, pero que tiene mucho más cosas positivas por rescatar y seguir consiguiendo.

Elías y Mauro, los culpables

Desde su regreso a Primera División, León se encargo de recordarnos las razones por las que es considerado un histórico de nuestro futbol: conquistó un bicampeonato, dominó la liga con un estilo ofensivo sin competencia y volvió un absoluto martirio cada visita al Nou Camp.

La cosa se torció por algún tiempo. En los tiempos más recientes, la etapa de Javier Torrente fue prueba de ello; un proceso que no derivó en lo esperado y terminó en una preocupante sequía de espectáculo y resultados. El cese fue inevitable y la directiva, ávida de recuperar su ADN, se decantó por el uruguayo Gustavo Díaz.

Tras la llegada del charrúa al banquillo, la Fiera vive una pequeña -pero ansiada- revolución: volvió el espectáculo y, sobre todo, regresaron los buenos resultados.

Y culpa de ello, ademas del Chavo Díaz, resulta obligatorio mencionar a dos personajes en particular: Elías Hernández y Mauro Boselli; grandísimos futbolistas que, a pesar de los baches, siguen conformando una de las duplas más temidas y descomunales de nuestro balompié.

Hay que celebrar el regreso de la Fiera, de su estilo provocador, valiente y alegre; pero, por encima de todo, agradecer por ser testigos de una dupla mortífera y sin cercana competencia en la actualidad de la Liga MX.

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