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Jueves, 06 Julio 2017 11:46

No espíes más mi pobre corazón

No espíes más mi pobre corazón

¿Por qué el estado toma la posición de contrincante de los actores de justicia social?

Me parece imposible tener en las manos las herramientas para entrometerse en lo más privado de tus enemigos y no usarla, mucho más si es con motivos de salvaguardar la paz de muchos, como en el caso de los gobiernos, que tienen la obligación de proteger a los ciudadanos de todo agente peligroso como narcotraficantes, miembros del crimen organizado y terroristas. Pero ¿qué pasa cuándo los gobiernos consideran enemigos a quiénes deberían ser aliados? ¿Qué pasa cuándo el gobierno mismo se convierte en el enemigo?

Yo tengo una posición bilateral en cuanto al espionaje. Primero estoy en contra porque respeto el derecho a la privacidad, pero la verdad es que más estoy a favor, básicamente porque la gente es idiota, y eso es algo que debo repetirme con mucha frecuencia para poder perdonar o, por lo menos, justificar las barbaridades que la humanidad comete.

Voy a argumentar que mis ínfulas de periodista me hacen comprender la necesidad de indagar en donde no quieren que indagues, de encontrar lo escondido y sórdido que se esconde detrás de cualquier tipo de articulación social. Aunque, mi lado humano me hace desear no encontrar cuando busco, no encontrar más que la paz utópica por la que levanto oraciones al cielo cuando la desolación se desata en mi pecho.

En el caso de #gobiernoespía en México, lo verdaderamente angustiante es ¿por qué son los periodistas y defensores de los derechos humanos los enemigos para el estado? ¿Por qué el estado toma la posición de contrincante de los actores de justicia social?

A diferencia del quehacer periodístico que es encontrar datos y hechos para darlos a conocer, o vaya, del objetivo principal para el que fue adquirido el software de Pegasus por la PGR a cargo de Murillo Karam en el 2014, que era monitorear personas de riesgo para la seguridad nacional, el #gobiernoespía, en su posición de adversario de la ciudadanía, utiliza sus herramientas para obstaculizar la debida ejecución de la justicia, lo que implica que tiene muchísimo que ocultar, lo que, a decir verdad, no nos sorprende ni mínimamente.

Nuestra relación con México es como un matrimonio machista en el que el esposo golpeador e infiel se da el lujo de ponerse celoso y revisarle el celular a su mujer quien, a veces por miedo a veces por ineptitud, decide pasarse la vida con los ojos vendados en una sala de emergencias.

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  • twitter: @Amarantalks
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