Lunes, 09 Abril 2018 22:56

La sociedad civil: Villanos

  • twitter: @Olmosarcos

Los presidenciables, omisos ante reclamos de la sociedad organizada

El desprestigio de las fuerzas políticas y sus candidatos presidenciales, además de la mala fama de toda una generación de gobiernos estatales, busca ser traspasada a la sociedad civil organizada.

Los políticos, sin importar colores, desprecian a instituciones, colectivos, organismos empresariales o todo aquello que huela a escrutinio, rendición de cuentas o lo que amenace su permanencia bajo el cobijo del status quo.

El partido en el gobierno y su candidato Meade, los primeros para criticar a los caudillos intolerantes, mandan al diablo a la sociedad civil con la misma cotidianeidad con la que son desnudados a diario en desvíos masivos de recursos públicos.

Ahí tenemos a Javier Lozano, vocero del continuismo peñista, enfrascado no solo en golpeteo frontal contra Gerardo Esquivel o Juan Pardinas, sino también contra Gael García Bernal y Diego Luna. Todos los anteriores, junto a agrupaciones organizadas han tenido agendas propias sobre temas en específico que ponen en entredicho no solo al actual presidente, sino al candidato presidencial, a su partido aliados e incluso al sistema de gobierno vigente, lo cuál no gusta, a quienes son adictos a vivir absortos de él.

Meade ha despreciado al IMCO y su mecanismo de rendición de cuentas, Peña Nieto a Causa en Común y su lucha por una mejora en las instituciones policiales, senadores priistas desdeñaron a Fundar o Cencos al discutir la Ley de Seguridad Interior y todos ellos en conjunto han desoído los reclamos contra la impunidad otorgada casi de manera institucional a cualquiera vinculado a la ominosa presidencia. Lo peor es que cuando se trata de atacar, los priistas son capaces de validar cualquier forma de sociedad civil, pero con su versión de la verdad, mocha sesgada y ambigüa no importando el daño que causan al ya enrarecido panorama electoral. 

Por otro lado, lo de AMLO es amplio y más claro, sospecha de todo lo que se llame sociedad civil organizada, por una simple razón: no se encuentra sometida a su voluntad política.

Sin embargo, su proyecto ha sido capaz de adoptar a cientos de no escuchados, principalmente perseguidos políticos u opositores de movimientos indígenas fuera del foco de los medios nacionales, que forman parte de algunos colectivos u organizaciones civiles con las luchas contra mineras, despojos, contra el narco o que se han enfrentado al Estado, aunque dejando fuera a sectores cuya conciencia ideológica discrepa del tabasqueño.

Obrador, increpa y rechaza de forma sistemática a aquellos que ‘menoscaban su movimiento’ o que para el tabasqueño enarbolan intereses ocultos y que principalmente están apellidados Dresser, Krauze, Silva Herzog o X. González.

Para Ricardo Anaya el panorama ha sido distinto, el panista se ha mostrado mucho más abierto a aceptar el escrutinio civil, sin embargo, quedan a deber los gobiernos estatales emanados de coaliciones panistas-perredistas, como ha ocurrido con Moreno Valle y Yunes Linares con rechazo sistemático a agrupaciones que les exigen transparentar su patrimonio, recursos

Ricardo Anaya absorbió a ‘Ahora’ y con ello le vino el descrédito a la iniciativa. El grupo encabezado por Álvarez Icaza, comió sus palabras con la falacia del discurso que despreciaba a los partidos. Y aunque ‘Ahora’ tenga a la cabeza a personajes con un destacado currículum, su acercamiento sin cuestionamiento a Anaya los equipara al movimiento coaligado que encabeza el panista.

Además, gobernadores detrás de Anaya como Moreno Valle o Yunes Linares, que con pasado priista se envolvieron en la bandera del panismo amarillo, son los claros ejemplos de que no existe un solo color en la clase política que no desprecie a quienes buscan un familiar desaparecido por el propio estado o que omitan la defensa de luchadores sociales encarcelándolos por ser obstáculos para la obtención de cotos de poder a costa de sus Derechos Humanos. en los hechos, el candidato del Frente exhibenque los pactos de poder no serán cortados por la necesidad de que, para lograr la presidencia, estos actores operen a su favor. 

Es por ello que resulta fundamental que desde los medios, pasando por la opinión pública, con afán de llegar a la clase política se acepte que frente a los vergonzosos tiempos que viven los políticos y sus canales organizados de obtener poder la sociedad civil resulta en un balance para que no vuelva a ocurrir nunca que el Estado avasalle a la ciudadanía, sin que los gobernados puedan alzar la voz.